El próximo verano van a cumplirse 20 años de la llegada del técnico americano Herb Brown al Baskonia (!!! cómo pasa el tiempo !!!). Herb con dilatada experiencia en el baloncesto norteamericano. Formado en la Universidad de Vermont, fue entrenador en la NBA con Detroit Pistons en las década de los 70.
Rubén Gazapo,fiel seguidor del Baskonia,ha querido contribuir al aniversario del club vitoriano con la edición de un libro conmemorativo especialmente dirigido a los aficionados azulgranas.
Quiero poner el punto final este trabajo agradeciendo reconocida y personalmente a todos quienes habéis hecho posible que estas 160 páginas sean una realidad.
Será un solo instante, el suficiente para agradecer a todos los baskonistas haber forjado ese carácter que es propio, es nuestro, es el legado de 50 años con el nombre propio en mayúsculas tatuado en el corazón y en el alma.
Baskonia, es una de esas cosas y puede que este sea el motivo de que nuestro equipo esté en nuestros corazones, simplemente, porque es el Baskonia, Zorionak y Eskerrik Asko Baskonia.
Me viene a la memoria la «super-cinta» que mi hermano y yo nos curramos. Una especie de mix con frases sacadas de Radio Vitoria de un partido del Baskonia contra el Madrid. Dicho mix contenía frases míticas como: «Ken animalazo Bannister»,»Hoy no es la noche de Joe, hoy es la noche de Bannister», «Talaverón que trabaja», «Es un chulo» (en referencia a Obradovic), o la célebre «Arrieros somos y en el camino nos encontraremos» del sheriff Comas.
Si en los recientes últimos 25 años de la historia Baskonista preguntamos a cualquier aficionado al baloncesto sobre los nombres de protagonistas que han guiado los destinos de muchos jóvenes llegados desde otras tierras con el fin de terminar siendo AUTÉNTICOS BASKONISTAS en todos los sentidos (personalidad, juego, comportamiento público, carácter, etc).
Este club cumple 50 años, pero debido a mi juventud, yo les voy a hablar de los últimos 20 años de historia, casualidades de la vida de que ese periodo coincidiesen más o menos en el tiempo con la llegada a la presidencia de Don José Antonio Querejeta Altuna.
Allí crecía el club y con él los chavales que saltábamos a la cancha a recoger los autógrafos de Jeelani, Ortega, Garayalde, Larry Micheaux o McPherson. Los derbis contra Bilbao, las victorias contra el Joventut el minuto de silencio por la desgraciada muerte de Fernando Martín y Petrovic martilleando la canasta, son parte mis recuerdos en aquel pabellón.
Bajo la cúpula del Buesa Arena hay currantes que no sólo trabajan por el sueldo mensual, también por una forma de luchar y sobrevivir que ha convertido a la entidad baskonista en lo que es hoy.