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Previa Final de Euroliga 5º partido. Kinder Bolonia – Tau Cerámica Baskonia

Foto: Lino González. El Baskonia vuelve  a Bolonia para disputar el quinto partido de la final.

Por Rubén Gazapo Ramos 

Llega el partido definitivo de la Final de Euroliga, el quinto y decisivo que tendrá como escenario el Palamalaguti de Bolonia a partir de las 20:30 horas, de mañana jueves 10 de mayo de 2001. En la ciudad italiana se conocerá la identidad del primer campeón de esta nueva competición nacida hace menos de un año, tras el cisma producido con FIBA.

La serie que comenzó el pasado 17 de abril, llega igualada (2-2), al último partido de la temporada que enfrenta a un club con un poso histórico en el baloncesto italiano y europeo frente a un club emergente que ha preparado su salto a la élite europea en este inicio del Siglo XXI.  El conjunto alavés entrenado por Dusko Ivanovic llega a este encuentro con una gran racha de resultados en la Liga ACB. Con el triunfo logrado el lunes ante Cantabria Lobos (85-58), encadena 13 triunfos históricos en la competición nacional que iguala la mejor racha histórica del club registrada en el curso 97/98. Por su parte Virtus Bolonia, que recientemente se proclamó campeón de la Copa de Italia, ha finalizado la fase regular como líder de la Lega.

El Baskonia no estará solo en Bolonia, 400 seguidores azulgranas han viajado hasta la capital histórica de la región Emilia-Romaña ya sean en autobús como en avión desde Foronda en vuelo charter.  También en Vitoria-Gasteiz se vivirá el partido con intensidad. En el polideportivo de Mendizorroza se ha instalado una pantalla gigante donde miles de seguidores del Baskonia podrán ver el encuentro que se emitirá en ETB 1 y por Vía Digital. 

Si Baskonia gana la final, sumaría su segundo título europeo, hasta ahora cuenta con la Recopa de Europa conquistada el 12 de marzo de 1996 frente al PAOK de Salónica. Por su parte Virtus Bolonia cuenta con la Euroliga ganada en Barcelona en la Final Four de 1998. Kinder Bolonia ganó a AEK de Atenas por un paupérrimo 58-44,  en el Palau Sant Jordi. En el equipo griego estaba el actual pívot del Baskona, Victor Alexander. Con Ettore Messina como técnico los boloñeses también fueron campeones de la Recopa de Europa del curso 89/90 en la que se impusieron al Real Madrid en la Final.

Foto: Lino Gonzalez. Mate de Luis Scola ante Virtus Bolonia en el primer partido de la Final de Euroliga (17/04/01) Por euroleague.net

Se levanta el telón del acto final de una temporada que ha transformado el baloncesto europeo. El escenario es inmejorable: el quinto partido de las finales ante 8.278 tifosi que abarrotarán el Palamalaguti de Bolonia, la orgullosa Basket City italiana.

Este jueves, a las 20:30 (CET), el anfitrión Kinder Bolonia y el visitante Tau Cerámica Baskonia escribirán el desenlace de su propia epopeya. Independientemente del resultado, ambos clubes ya han cumplido su misión: elevar el baloncesto profesional en Europa a un nuevo nivel de excelencia. Sin embargo, solo hay sitio para un campeón. Tras intercambiar golpes de K.O. Durante cuatro asaltos, la serie llega empatada 2-2. Aunque la lógica apunta a un final cerrado —un escenario que favorecería al Kinder por su localía y profundidad de banquillo—, el Tau ha demostrado ser una fuerza de la naturaleza cuando juega a domicilio. El drama está servido.

Más allá de los sistemas tácticos, los protagonistas coinciden en una palabra: corazón. La esencia de esta final se resume en dos instantes icónicos:

El vuelo de ‘Manu’: En el tercer partido, una acción estratosférica de Emanuel Ginóbili sobre el aro baskonista hundió la moral de un conjunto vitoriano que, hasta ese momento, parecía imbatible.

El mate de la fe: En el segundo cuarto del cuarto partido, Mindaugas Timinskas desafió la gravedad y la intensa defensa italiana para machacar sobre David Andersen. Fue puro simbolismo; un jugador de rotación tomaba el mando con una determinación que intimidó a una defensa, la del Kinder, que acabó encajando 94 puntos.

El equipo de Ettore Messina buscará imponer su ritmo desde el salto inicial involucrando a su columna vertebral: Rashard Griffith, Manu Ginóbili y Marko Jaric. Griffith castigará la zona de forma sistemática, mientras que Jaric necesita reencontrarse con su juego tras un gris cuarto partido; el serbio es un base que requiere fluidez y que sus compañeros lo encuentren en posiciones de ventaja para generar peligro.

Por su parte, Ginóbili deberá equilibrar su instinto asesino con la lectura de juego. Sus 27 puntos en el tercer choque lo coronaron como el virtuoso de la serie, pero en este quinto duelo su madurez se medirá por su capacidad de dejar que el juego fluya hacia él en los momentos de la verdad.

Mención aparte merece Antoine Rigaudeau. Pese a haber lidiado con un proceso febril durante la semana, el francés es el «metrónomo» del equipo. No necesita esquemas diseñados para él; su lectura del tempo del partido es, sencillamente, superior. Junto a él, el veterano Alessandro Abbio emerge como el factor X desde el banquillo, listo para tapar cualquier fisura en el perímetro cuando el balón más queme.

Si Kinder brilla por su abanico de estrellas, el Tau se sustenta en dos pilares inamovibles: Elmer Bennett y Victor Alexander. Bennett ha sido un bastión de fiabilidad bajo la asfixiante presión italiana, permitiendo que el resto del equipo juegue con confianza. Alexander, por su parte, ha logrado algo impensable: tutear a Griffith en la pintura y castigar el aro rival con una constancia admirable.

La gran incógnita para Dusko Ivanovic reside en el estado físico de Laurent Foirest, mermado por un esguince de tobillo. Si el alero francés recupera su puntería exterior, el Tau multiplicará sus opciones. Asimismo, la imprevisibilidad de Saulius Stombergas y la energía de la pareja argentina formada por Fabricio Oberto y Luis Scola serán vitales. La capacidad reboteadora de Oberto y la pillería anotadora de Scola marcarán la diferencia en una lucha interior que promete ser titánica.

El escenario está listo, el decorado dispuesto y las estrellas en sus puestos. Solo restan 40 minutos del mejor baloncesto del continente para decidir quién toca la gloria. Que gane el mejor.

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