
Por Rubén Gazapo Ramos
El pasado mes de marzo salía a la venta el libro 25 Euroligas. Escrito por buenos amigos y grandes analistas del baloncesto europeo como son los vitorianos Sergio Vegas y Natxo Mendaza. Publicado por la editorial La esfera de los libros, esta obra relata los 25 años de vida de la máxima competición europea de baloncesto nacida en el año 2000, narrada por buena parte de sus principales protagonistas.
Nombres como Manu Ginobili, Sarunas Jasikevicius, Zeljko Obradovic, Vassilis Spanoulis, Dimitris Diamantidis, Xavi Pascual, Ergin Ataman, Shane Larkin, Ettore Messina han sido entrevistados por Natxo y Sergio en primera persona y en exclusiva, para recordar y revivir algunos de los momentos más espectaculares de la competición y de cada Final Four.
Para conocer como ha sido el proceso de elaboración del libro, y algunas de las anécdotas que han marcado este gran trabajo sobre la mejor competición europea del baloncesto profesional, hablamos con sus autores en una doble entrega. Comenzando con esta entrevista a Natxo Mendaza.

En aquella época, a principios del siglo XXI, yo estaba relacionado con el mundo del baloncesto, pero de una manera más tangencial, no como lo estoy ahora. Era más una relación de aficionado, una conexión con el baloncesto desde el punto de vista de seguidor de Baskonia.
Es verdad que los partidos de Baskonia ocupaban una gran parte del tiempo que yo dedicaba a seguir baloncesto, pero también seguía partidos importantes de competiciones europeas. Por aquellos años estaban la Liga Europea, la Copa Saporta y los diferentes nombres que habían ido teniendo las competiciones organizadas por FIBA antes del año 2000. Pero lo veía con cierta distancia.

Justo en la temporada 2000-01 mi relación con el mundo del baloncesto cambia. Es un poco casualidad: la nueva liga vino a nacer y, de alguna manera, la nueva liga me vio nacer a mí en una nueva faceta, la de comunicador o periodista de baloncesto.
Antes de empezar aquella temporada, por casualidades, entro en contacto con una persona en Badalona, David López Jané, que en aquel momento estaba gestionando la página Telebasket.com aquí en España. Creo que era la única persona que estaba desde Badalona con ese tema. Telebasket.com era una web de una compañía italiana que estaba buscando abrir nuevos mercados en España, introducirse un poco en el baloncesto español, y empieza a montar una red de colaboradores y corresponsales en diferentes pistas de la Liga ACB.
Tengo que decir que Vitoria, el Buesa y yo fuimos los primeros en abrir una línea de teléfono allí en el pabellón para hacer retransmisiones por internet de los partidos de Baskonia. Era un sistema muy rudimentario, una especie de netcast, como un teletipo que ibas actualizando según se producían las jugadas, en inglés.
También tenía una sección de noticias, tanto en inglés como en castellano, que era un puntito diferente, porque era de las pocas que en esos momentos consideraba la posibilidad de tener idioma local e inglés, con el inglés como vehículo para conectar todos los Telebasket que había en los diferentes países. Había prácticamente una sección por cada país relevante en el baloncesto europeo.
Yo creo que eso fue un salto importante. Tuve la suerte de estar ahí en ese momento, de ser un pionero, uno de los primeros que arrancaban en ese mundo. También, con mi bagaje como informático y mi control de la tecnología, pude ayudar a que aquello funcionara de la mejor manera posible.

El primer recuerdo que me viene de la competición está muy condicionado, obviamente, por la presencia de Baskonia en aquella Euroliga. Sí que recuerdo la atmósfera que se creó en los partidos de la final frente a la Virtus, frente a la Kinder.
¿Los jugadores que te llamaban la atención?
Sobre todo me acuerdo de Manu Ginóbili y de la impresión que me dejó. Era un jugador muy joven, pero totalmente dominador de lo que pasaba en la pista: a nivel físico, a nivel de acierto, de toma de decisiones… aunque luego incluso mejoró. Ginóbili y Rashard Griffith me parecían jugadores que estaban en otro nivel, en otra dimensión.
Para mí, ver a Baskonia disputando y forzando un quinto partido, teniendo opciones de ganar la Euroliga, y estar personalmente involucrado en todo aquello, fue algo muy fuerte. Al final yo retransmití los partidos de Vitoria para toda Europa a través de Telebasket, que además era la web que tenía los derechos de la Euroliga en aquellas temporadas.
Fue un aterrizaje a lo grande: primera experiencia en este mundo, llegar a una final, estar involucrado, ver cómo Baskonia, el equipo de mi ciudad, podía ser capaz de levantar el título más grande de Europa… Fue algo que obviamente me ha marcado mucho.

Creo que Baskonia estuvo en el lugar y en el momento adecuado. En Europa se decidió un cambio de rumbo y Baskonia ya era pionero en muchos aspectos, no solo a nivel organizativo, sino también a nivel de decisiones.
Recuerdo, por ejemplo, la apuesta por los comunitarios B, el caso de Sherron Mills, que fue tremendo. Luego el jugador se lesionó y no pudo ejercer su nueva condición de jugador comunitario, pero Baskonia normalmente iba un paso por delante de muchos clubes, no solo en ACB, sino en Europa.
Es verdad que estuvo en el momento y en el lugar adecuado, pero no habría podido aprovechar ese escenario si no hubiera estado lo suficientemente preparado. Había ido sembrando para que, en el momento en el que se abrió esa ventana de oportunidad, fuera de los primeros de la lista.
En ese sentido, creo que la visión que se tuvo desde el club fue extraordinaria. También marca un hito para la ciudad, para la provincia e incluso a nivel de Euskadi: desde un mercado pequeño, ser ambicioso, pensar a lo grande y ser lo suficientemente inteligente, hábil y profesional para poner los recursos necesarios al servicio de esa visión. Me parece un ejemplo a seguir.

En el aspecto deportivo, lo de eliminar a los griegos y plantarse en la final de la Euroliga me parece algo irrepetible, sinceramente.
Me lo preguntan mucho a raíz de la publicación del libro y de la efeméride de los 25 años de un Baskonia campeón de Copa: recordar antiguas victorias, triunfos o gestas. Creo que cuanto más tiempo pasa, más difícil es que volvamos a ver algo de ese estilo.
Además, si no hay cambios, modificaciones, actualizaciones o algún refresco en el rumbo que está tomando el club en los últimos años, creo que cada año que pasa va a ser más difícil. No digo que Baskonia no pueda volver a ganar una Copa del Rey o aspirar a ganar un título de Liga, puede ser. Pero volver a ser aspirante o favorito al título de Euroliga creo que ahora mismo está muy lejos.
Te diría que Baskonia ahora mismo no está ni en el segundo nivel de aspirantes. El play-in es un objetivo maravilloso, pero pensar en una Final Four… se tendrían que dar muchísimos factores para que Baskonia pueda entrar ahí.
Ojalá me equivoque, pero creo que vamos a tardar muchos años en volver a ver un Baskonia dominador en Europa o favorito en un continente en el que estamos viendo cómo otros clubes, otros países y otras apuestas vienen muy cargadas de recursos económicos y de estructura.
Creo que la ventaja competitiva que pudo tener Baskonia en los años en los que fue pionero en muchas cosas ahora mismo se ha quedado un poquito atrás. Lo cual también es lógico, porque lo de antes era un poco milagro.

Sobre si es mejor un formato de playoff o seguir como siempre con la Final Four, mi reflexión es esta: si lo miras desde el punto de vista del entrenador, obviamente un playoff a cinco es lo más justo. Si lo miras desde el punto de vista del jugador, probablemente también te digan que un playoff es algo espectacular.
El propio Ginóbili lo reconoce en el libro: ese formato a cinco le parece una maravilla. Lógicamente, él también tiene la experiencia del año 2002, cuando pierde la final contra Panathinaikos a un solo partido, pese a haber sido probablemente el mejor equipo de la competición y jugando en casa.
Es verdad que la Final Four no es el formato más justo, pero creo que a nivel de exposición, de público y de seguimiento mediático, un playoff a cinco partidos acaba reduciendo el alcance a los dos equipos, las dos ciudades y los dos mercados donde se disputa la final.
Una Final Four no solo multiplica por dos el alcance de equipos involucrados, sino que permite que en un fin de semana haya medios de todas las partes del mundo. Imagínate un playoff como el de Baskonia y Virtus, en el que periodistas turcos, americanos, chinos o de otros lugares donde también quieres abrir mercado tengan que desplazarse de Vitoria a Bolonia durante dos semanas.
Acuérdate, además, de aquella final en la que hubo una Copa de Italia de por medio. No fue una final que se disputara de seguido, sino que hubo un intervalo de unos diez días. Creo que ahora mismo sería impensable mantener el mismo interés mediático o el mismo impacto mundial de la Euroliga con un formato así. Buscando un equilibrio entre retorno, impacto y justicia deportiva, yo me quedo con la Final Four.

Durante este cuarto de Siglo la Euroliga ha evolucionado como competición, como producto y como marca pero se presenta un futuro incierto a corto plazo con las negociaciones a tres junto a la NBA y FIBA…¿La unión hace la fuerza?
Aquí sigo sin tener claro qué puede aportar la NBA a la Euroliga, sinceramente. Me lo preguntan mucho y nadie me da una respuesta concreta. Lo único que recibo son clichés: mayor capacidad económica, apertura de mercados, inversión… No sé ni de quién, ni cómo, ni cuándo.
Acepté hace mucho tiempo que el dinero no se crea por arte de magia. Y, sobre todo si pensamos en una sostenibilidad a largo plazo, todas estas cosas me generan bastante desconfianza de principio.Hemos pasado de un escenario en el que todo era inminente a otro de “vamos a ver cómo lo hacemos” o “igual cambiamos un poco el paso”. Yo lo creeré cuando lo vea.
La creación de la nueva Euroliga sí creo que respondía a una necesidad. Veía muy claro que eso iba a tener un beneficio rápido, porque era algo muy sencillo: o lo gestiono yo o lo gestiona un tercero, y ese tercero no tiene los mismos intereses que yo. Mejor lo gestiono yo.
Eso funcionó y ha funcionado. Son 26 años de la que creo que es la mejor competición del mundo a nivel de competición. No hablo de jugadores, hablo de competición.

¿Qué se gana y que se pierde con la implicación de estas nuevas siglas a la Euroliga?
Creo que es cuestión de tiempo que se saque todo el rendimiento que dicen que se puede sacar. Pero hay que tener en cuenta una cuestión: el modelo norteamericano es un modelo de franquiciado en el que manda la NBA. Aunque haya leyes diferentes en los distintos estados, todo está dentro del mismo país.
Aquí estás hablando de países que incluso están en guerra. El contexto socioeconómico y geopolítico es mucho más complicado. Tengo mis dudas de que los norteamericanos sepan entenderlo simplemente con dos reuniones y tres viajes a la Final Four.
Ya ves que soy bastante crítico con el tema. Ojalá todo esto sirva para que se reorganice adecuadamente el baloncesto en Europa, los calendarios, y todo el mundo reme en la misma dirección. Pero me temo mucho que eso no va a ser posible.

La idea del libro surge de la génesis, de la semilla de Diarios de la Final Four, el podcast que producimos, editamos y locutamos para Radio Vitoria en 2019, con motivo de la Final Four de Vitoria.
Recuerdo que le comenté a Sergio: “Esto que estamos haciendo, este material tremendo que tenemos aquí, no ha salido todo. Esto huele a libro. En algún momento tiene que ser puesto en letra, en un producto distinto, quizá más reposado que aquel programa que repasaba exclusivamente las Final Four”.
Con el 25 aniversario de la Euroliga vimos que era el momento. Teníamos que hacerlo y completar aquel trabajo. En cuanto a concepto, queríamos ampliarlo: hablar de todas las temporadas y hacerlo desde una perspectiva más global, no solo desde el punto de vista de Vitoria.
Dibujamos lo que debía ser el proyecto muy rápido. Los dos lo veíamos de la misma manera y también llegamos muy rápido a acuerdos en cuanto a formato, contenido, longitud y protagonistas que queríamos tener.
Diarios de la Final Four nos enseñó que podíamos y debíamos ser ambiciosos. Aquel proyecto fue tremendo. La respuesta que obtuvimos de muchos protagonistas, de la gente que lo escuchó y de gente del mundillo, nos confirmó que éramos capaces y que, de alguna manera, teníamos la responsabilidad de hacerlo si podíamos llevarlo a cabo.

Ha sido un proceso complicado porque no siempre es sencillo encontrar el momento y la puerta adecuada para llamar a determinados protagonistas. Pero, en general, y creo que Sergio me va a confirmar esto, en muy pocos casos hemos recibido un no por respuesta.
Ha habido cuestiones en las que ha sido imposible llegar a algún protagonista. Y luego ha habido algún caso muy aislado de gente que, por diferentes motivos, quizá por estar ya muy alejada de su etapa como jugador, no ha querido o no ha visto conveniente prestarse a una entrevista o a una charla.

Pero en el 95% de los casos la respuesta ha sido afirmativa. El recibimiento ha sido muy bueno. Muchos de ellos, y esto me ha sorprendido, se han mostrado muy agradecidos de que pensáramos en ellos para formar parte del proyecto como protagonistas.
Chus Mateo, Alvertis y otras leyendas nos decían: “Muchísimas gracias, es un honor que hayáis pensado en mí para esto”. Desde mi punto de vista, es una locura. Yo empecé con la Euroliga un poco de casualidad y luego leyendas a las que has visto jugar, a las que has admirado y admiras, te dicen que es un honor que hayas pensado en ellos para algo. Es muy bonito y reconfortante.

Sobre la relación con ser periodistas de Vitoria, si te digo la verdad, nunca nos hemos presentado de esa manera. Nos hemos presentado con nuestro currículum, obviamente. Somos de Vitoria y ahora mismo desempeñamos una labor en medios locales, pero tampoco han sido necesarias demasiadas presentaciones.
Llevo desde 2003 colaborando de manera regular con algún medio, con Euroliga, en ACB, también he estado en Marca, Gigantes, webs extranjeras… Eso ya te da una agenda importante.
También he estado en muchos eventos y he tenido la suerte de presenciarlos in situ, de establecer relaciones con gente del mundillo: entrenadores, jugadores, periodistas… Al final, lo bueno del baloncesto es que es un mundo relativamente pequeño. Eso nos ha permitido no necesitar demasiadas presentaciones para acceder a determinados protagonistas.
Ha sido todo bastante natural. A veces por referencias: “Soy fulanito, amigo de no sé quién”, o “estaba hablando con esta persona y me ha dado el teléfono”. Todo ha fluido bastante.
Pero sí que pongo mucho en valor, y en alguna entrevista también lo he dicho, que desde Vitoria dos personas hayamos sido capaces de hacer un producto de este tipo. Me siento muy orgulloso de sacar la bandera de donde vengo cada vez que se menciona.
Además, no lo ocultamos. En las presentaciones, estemos en Madrid, Bilbao o donde sea, reconocemos que nuestro vínculo es muy fuerte con Vitoria y con Baskonia.
Creo que eso demuestra que una cosa no está reñida con la otra. De alguna manera, esa ambición que Baskonia mostró en su momento para aspirar a ser muy grande en Europa también me ha calado personalmente.
Puedes venir de una casa pequeña, de un barrio pequeño, pero si trabajas, eres ambicioso, eres profesional y sueñas alto, tendrás más posibilidades de lograr algo. No hay nada que deba impedírtelo.
Ojalá esto sirva también de inspiración para otras personas que piensen que, por no estar en grandes mercados como Barcelona o Madrid, van a tener limitadas sus opciones. Puede que sea un poquito más difícil, pero en Vitoria hay muchísimos buenos periodistas y muchísimos buenos profesionales, no solo en baloncesto. Creo que es una pequeña lección para todos.

¿Cómo ven desde fuera a Baskonia y Vitoria?
Creo que nos ven un poco como decía siempre Rafa Muntión, como la aldea gala. De alguna manera, ven a Baskonia como un proyecto bonito por lo romántico: ciudad pequeña, mercado pequeño, una manera diferente de hacer las cosas, ser pioneros…
Creo que eso todavía se mantiene. Es verdad que desde hace varias temporadas Baskonia y Vitoria han dejado de ser ese lugar al que todo el mundo quería ir. Ahora tienes que trabajar más para atraer determinado tipo de talentos y es muy difícil traer jugadores y entrenadores consagrados.
Pero creo que todavía siguen viendo a Baskonia como un sitio y un club que se hizo grande y atractivo. Incluso teniendo en cuenta la situación actual, creo que siguen teniendo esa visión de lo que es Vitoria y de lo que es Baskonia.

Respecto a ex-baskonistas como el Chapu o Pablo Laso, claro que es especial tratar con ellos. Pero también te diría que, gracias a Dios, es muy especial tratar con rivales de Baskonia.
Hablar con Vujcic, Saras, Messina, Papaloukas, Diamantidis, Obradovic o Itoudis de aquellas semifinales, de aquella final, de aquellas batallas y duelos, es algo muy bonito. Estamos hablando de rivales de un nivel enorme.
No es solo que el Chapu y Pablo hayan ganado siendo baskonistas. De alguna manera, las fronteras y las barreras se difuminan. Vitorianos como Pablo Laso han sido rivales, y rivales como Messina forman parte de tu vida desde el otro lado.
Eso es precisamente lo que lo hace bonito y especial. Hace que tu mundo sea un poquito más grande y que todos estos protagonistas formen parte del ecosistema de Baskonia, bien por origen, por pasado como miembros del club o por haber sido parte de tu historia como rivales. Creo que es algo espectacular.

Voy a citar solo tres.
La primera, la de 2016 en Berlín. Por dos motivos. En lo profesional, porque pude cubrir esa Final Four tanto para Radio Vitoria como para VTV, y fue una experiencia espectacular con ambos medios. Fue brutal.
Y segundo, porque hubo un momento en el que veía a Baskonia campeón, entrando en la final. Y, una vez en la final, a aquel equipo no lo paraba nadie.
También tengo un gran recuerdo de la de 2005, obviamente, por ser la primera Final Four a la que acudía como periodista y la primera Final Four de Baskonia. Aquella semifinal contra CSKA fue increíble, en un entorno que parecía súper exótico, y lo era: Rusia, Moscú, en aquel momento.
Y luego diría otra que no tiene que ver con Baskonia: la de 2003, porque fue mi primera como periodista, trabajando para la oficina de prensa de Euroliga. La de 2005 fue mi primera cubriendo a Baskonia o con presencia de Baskonia, pero la de 2003 fue algo brutal por poder estar dentro de la organización.
Era la segunda Final Four de la nueva Euroliga y el ambiente que se vivió en Barcelona con el campeonato del Fútbol Club Barcelona, con Bodiroga, Saras, Pesic, Navarro, Fucka, De la Fuente, Dueñas, Femerling… Recuerdo hablar con muchos de ellos, porque me tocaba coger declaraciones. Fue algo de decir: “Madre mía, ¿Qué hago yo aquí? Qué regalo, qué sueño, qué maravilla”. Eso ha ido alimentando un poquito mi gasolina para seguir funcionando.

¿Cómo es vivir una Final Four desde dentro?
Vivir una Final Four desde dentro es brutal. Es brutal por todo.
Hay otra Final Four que no he mencionado, pero que fue muy importante: la de Belgrado, justo después de la pandemia, la primera que se hace otra vez con público. A mí, a nivel vital y personal, me significó muchísimo por esa sensación de volver a la vida, de participar de ese regreso del baloncesto y de ser vehículo para mucha gente que estaba deseando que todo aquello se reseteara y volviera a tener una normalidad, dentro de lo que cabe.
Tuve la suerte de ser cronista para la web de la Euroliga en esa Final Four, de todos los partidos. Algo que no sabía que iba a poder hacer cuando llegué allí. Para mí es un honor haber sido la pluma que redactó las crónicas de aquellos partidos, ser vehículo de un evento brutal en un momento tan importante a nivel social y mundial.
Es un orgullo. Ese evento es algo realmente maravilloso: poder estar con gente de todos los países, el buen rollo que se respira a pesar de la rivalidad… Hace que mi mundo sea mucho más grande y mucho más rico.Es un privilegio. Pasar de ser un crío que veía todo esto por televisión a formar parte de ello, a ser protagonista de alguna manera, es algo brutal.
Y lo digo: es la mejor competición del mundo, sin ninguna duda. Puedes tener un playoff de la NBA a siete partidos, y un séptimo partido es algo irrepetible, pero es otro deporte. En cuanto al baloncesto cinco contra cinco, este baloncesto más táctico, con tantos matices, para mí es la mejor competición que existe.
Es una brutalidad vivirlo tanto como aficionado como periodista. A nivel de contenido, seguimiento y trabajo dedicado, diría que el evento en el que más se trabaja es una Copa del Rey, por cantidad de partidos, de eventos y de información a compartir.
Pero creo que lo más reconfortante es la Final Four, porque puedes estar mucho más concentrado y el nivel de atención y esfuerzo que te requiere está mucho más adecuado a lo que una persona normal puede dar.
Luego, lógicamente, el nivel está fuera de concurso.
#SantJordi con 25 Euroligas, el libro de @Meloncesto y @Sergio_Vegas 😉 pic.twitter.com/6vdL04eduI
— baskonistas.com (@baskonistascom) April 23, 2026
Respecto al libro, las ventas, por lo que nos dicen, van bastante bien. También por lo que podemos ver nosotros en webs como Casa del Libro, FNAC o Amazon, en las listas de más vendidos, hemos estado en el top 5 prácticamente desde el inicio, y en muchos momentos como número 1 o número 2.
El feedback que nos está llegando es bastante bueno. Hay bastante interés y creemos que va a ser un libro que va a envejecer bastante bien. Independientemente de que haya una Euroliga número 26, 27 o 28, creo que este primer cuarto de siglo queda cerrado con este libro. Va a perdurar.
Son historias que se graban para siempre: testimonios, experiencias, recuerdos y memorias que, puestos en papel, pretenden precisamente quedarse ahí. Que puedan recuperarse en el momento en que alguien lo necesite o quiera.

Por último, sobre el pronóstico de qué equipos se darán cita en el OAKA dentro de un par de semanas, en el momento en que contesto ya hay tres decididos y falta el cuarto: Panathinaikos o Valencia. Probablemente, para cuando se publique esto, ya esté decidido.
A mí me gustaría que fuera Valencia. Me gustaría porque creo que la historia, de alguna manera, les debe una después de lo que pasó en 2004: aquel partido al que no se presentaron en Tel Aviv, en unas circunstancias muy concretas y en un contexto muy complicado.
Independientemente de lo acertada o equivocada que fuera aquella decisión de no viajar, aquel partido perdido por 20-0 a favor de Maccabi, que al final fue el campeón, quedó ahí.
Creo que Valencia se merece una Final Four por la temporada regular que ha hecho. Se merece escribir una página épica en su historia con la eliminación del anfitrión en cuartos de final, y además de la manera en que lo está haciendo.
