La saga Hollis

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Foto:Nuevo Basket.Essie Hollis frente al palacio de Ajuria Enea en Vitoria-Gasteiz

Por Rubén Gazapo Ramos (25/10/14 Diario Noticias de Álava)

En el deporte profesional no es algo extraordinario ver jugar a jugadores con apellidos ilustres, que generaciones anteriores también conocieron. Hijos de ex jugadores que en algunos casos viven bajo la sombra del estrellato paterno y hay quienes superan con creces la trayectoria de su progenitor.

Vamos a repasar el caso de la familia Hollis, un apellido que aún resuena entre los aficionados al baloncesto que le vieron jugar en la entre las décadas de los 70 y 80 en Italia y España.

Essie que fue mito del Baskonia hace ya 30 años y su hijo Damian, que sigue sus pasos como jugador profesional cumple actualmente su quinta temporada en Europa. Milita este curso en el histórico Cantú italiano.

Essie “Helicoptero” Hollis.

Todo comenzó un el 16 mayo de 1955 en una localidad del estado de Pensilvania llamada Erie. Allí nació Essie Bernard Hollis en el seno de una familia humilde.

Hasta los 14 años no empezó a jugar en serio al baloncesto, fue a raíz de un consejo que le dio el entrenador de la iglesia de su barrio, ya que por su altura le sería muy fácil destacar en este deporte.

Se incorporó al equipo del instituto Strong Vicent, pero sus primeros días como jugador de baloncesto fueron de un aprendizaje continuo, el mismo Hollis se consideraba un tipo alto torpe y feo del que se reían sus compañeros.

Hasta que comenzó a practicar horas y horas a diario con su hermano Roy, era habitual verles todos los días en la canasta de un parque cercano después de salir de clase. Incluso en casa no paraban y se las ingeniaban para seguir jugando aunque los calcetines se convirtieran en una improvisada bola que acababan en el cesto de la ropa sucia como si se tratase de un aro.

Hollis se erigió en el jugador estrella de su equipo. Durante los cuatro años que participó en la competición escolar promedió 30 puntos por partido, incluso llegó a anotar 51 en un encuentro ya en los play offs.

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Foto: Nuevo Basket. Essie Hollis lanzando a canasta ante el Joventut en la temporada 83/84

En el verano de 1973 dejó su localidad natal para instalarse en la Universidad de Saint Bonaventure en el estado de Nueva York.Hollis que tuvo la posibilidad de haber podido escoger entre la propuesta de John Wooden para matricularse en la histórica UCLA o la siempre tradicional Indiana de Bobby Knight, pero Hollis se decantó por no irse demasiado lejos de su familia y liderar a esta universidad de fe católica.

El juego de Essie continuó progresando, pasó a jugar como alero en lugar de ala pivot, y en sus dos últimas campañas se convirtió en el jugador orquesta, en el corazón y en el alma de un conjunto que en el curso 76/77 venció en 20 de los 26 encuentros disputados pero que sobre todo conquistó el titulo del National Invitation Tournament (NIT) considerado no menos importante que el titulo de la NCAA.

ST Bonaventure batió a la Universidad de Houston 94-91 y Essie Hollis anotó 24 puntos,pero fue su compañero Greg Sanders con 40 puntos y 12 rebotes el que se llevó el trofeo de MVP, en un encuentro disputado en el mítico Madison Square Garden de la capital neoyorquina.

Sus 18,5 puntos promediados por encuentro en su ciclo universitario le sirvieron para ser el quinto mejor anotador de todos los tiempos en esta universidad y el segundo mejor reboteador con 9 rechaces por encuentro de la historia de St Bonaventure solo por detrás del ex-pivot de la NBA Bob Lanier. Además su camiseta con el número 25 fue retirada en su honor.

Hollis entró en el Draft de la NBA de 1977 y fue elegido por los Utah New Orleans en segunda ronda con el número 44. Pero los Jazz incorporaron a jugadores como Truck Robinson, y al legendario Pete Maravich entre otros y decidieron no contar con el alero de Pensilvania tras la pretemporada.

Sin opciones para jugar en la Hollis cruzó el Atlántico para fichar por el Askatuak de San Sebastián dirigido por Josean Gasca. Decepcionado por no haber logrado su objetivo de jugar en la mejor competición del mundo y sin conocer prácticamente nada del baloncesto europeo.

Hollis se sorprendió de la excelente acogida que tuvo desde el primer momento en la capital guizpuzcoana, pero también el sorprendió a los aficionados del equipo donostiarra por ser si no el primero si uno de los primeros jugadores en ofrecer un espectacular juego, con un repertorio ilimitado de movimientos, gestos, mates, pero sobre todo una inagotable capacidad anotadora.

En una competición en la que habitualmente los jugadores norteamericanos eran pivots, mayoritariamente sobrios y poco dados a las acrobacias como las que demostraba un pequeño alero saltarín conocido Essie “Helicoptero” Hollis.

Foto: Saski Baskonia. Essie Hollis, Xabier Añua y Terry White

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Esa temporada consiguió el que hoy en día es el segundo mejor registro anotador en un partido de la Liga.

Fue ante el Joventut, cuando anotó 63 puntos, en una época en la que no existía la línea de tres puntos. Acabó la temporada como máximo anotador de la competición, con 840 puntos con un promedio de 39,2 por partido.

De vuelta a Estados Unidos, Essie continuó probando suerte en diferentes campamentos de verano de la NBA. New Orleans Jazz, New Jersey Nets y Buffalo Braves fueron las franquicias que le siguieron de cerca, con las que llegó a entrenar,

pero sin materializarse ningún tipo de oferta por el jugador procedente del Askatuak. Se tuvo que conformar en fichar por el Rochester Zeniths de la CBA, con los que ganó el campeonato, hasta que en el mes de noviembre le llegó la oportunidad de debutar en la NBA al ser contratado temporalmente por Detroit Pistons con quienes jugó 25 partidos hasta el mes febrero en los que promedió 2,8 puntos y 1,8 rebotes por partido.

Concluida la etapa en la liga profesional americana, Hollis miró de nuevo al horizonte europeo. La temporada 79/80 la jugó en el modesto equipo de la A-2 italiana, Rodrigo Chieti.Esa no fue su única experiencia en el pallacanestro, también militó en el Lebole Mestre de Venecia entrenado por Moncho Monsalve la campaña 82/83, previo paréntesis de dos años en el Arselux Granollers.

En el verano de 1983 Hollis priorizó volver al baloncesto español de manera definitiva, surgió la posibilidad de jugar en el Baskonia, no se lo pensó mucho, el conocimiento que tenía del equipo alavés y de la cercanía de la ciudad de Vitoria con San Sebastián le convencieron para firmar por dos campañas.

El acuerdo se cerró en Nueva York con la participación del entonces directivo Xabier Añua a razón de 30.000 dólares por temporada.La primera de ellas bajo las órdenes de Txema Kapetillo en un curso en la que se instauraba la Liga ACB como competición profesional.

Esa temporada Essie fue el segundo máximo anotador la liga con 27,3 tantos por partido, pero sobretodo permitió dar un salto de calidad al Arabatxo Baskonia clasificándolo en noveno lugar cuando apenas un año antes el equipo vitoriano se movía por los últimos puestos de la tabla con la amenaza del descenso siempre presente.

Essie Hollis en una imagen reciente a sus 59 años

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La temporada 84/85 resultó histórica para el Baskonia, apenas cambió la identidad del equipo, Añua se hizo cargo del banquillo de Mendizorroza, debutó un juvenil Pablo Laso, y Hollis de nuevo lidero al equipo, un jugador tan determinante como idolatrado capaz de llenar por si solo el pabellón de Mendiozorroza cada jornada.

Hollis bajó su promedio anotador, a los 22, 5 puntos pero contó con la compañía del pivot Terry White un jugador más ofensivo que su compatriota y ex compañero Riley Clarida de la campaña anterior.

En liga las cosas fueron similares al año anterior, pero si hubo un hito en aquella campaña fue el titulo logrado en el Trofeo Asociación ante el Cai Zaragoza en Villanueva de la Serena, el primer titulo nacional en la historia del Baskonia en el último encuentro que Essie vistió como jugador baskonista.

El nombramiento de Pepe Laso como entrenador al finalizar la segunda temporada de Hollis motivó la no renovación del número 6 del Caja de Álava debido a que Laso deseaba reservar las dos plazas de jugadores extranjeros para reforzar al equipo en el juego interior.

Hollis cerró su etapa en la Liga ACB pero dejó para el recuerdo numerosas e increíbles acciones además de autenticas demostraciones estelares como los 53 puntos y 8 rebotes logrados en la victoria baskonista en Valladolid por 95-96 el 2 de octubre de 1983.(pulsar enlace)

Tras su marcha de Vitoria comenzó su periplo por la 1º División B, retornó al Askatuak, jugó dos temporadas en el Elosua León, una en Mallorca y la última en Cirsa Hospitalet en 1990.

Una vez finalizó esa temporada colgó las botas para volver a Estados Unidos y comenzar una nueva vida vinculada la enseñanza pero también al baloncesto en un instituto público en Sunrise (Florida).

Desde entonces Superbeltza Hollis no ha perdido el contacto con parte de los que le conocieron en España, organizó varias ediciones de su propio Campus, algunas de ellas en Vitoria, también en León, el vinculo con gente del Baskonia sigue estando ahí entre otros con Iñaki Garaialde, Txema Kapetillo, Txus Brizuela, Mikel Cuadra o Fernando Martínez de Ilarduya, que fue el delegado del equipo en aquella época.

Las redes sociales y algunas entrevistas en diferentes medios o en el propio libro Memoria Baskonista han vuelto a acercar a Essie Hollis a los aficionados que tanto le admiraron.

Damian Hollis

Damian Hollis

“King” Damian Hollis

El matrimonio Hollis tuvo dos hijos, Kiara y Damian, ella trabaja como modelo y Damian heredó la pasión de su padre por el baloncesto. Nacido en en 1988 en Fort Lauderdale (Florida) desde pequeño fue entrenado por Essie, jugó para el instituto de JP Taravella, aunque también practicó otros deportes como el béisbol y el futbol.

En 2006 comenzó su trayectoria en la NCAA en la Universidad George Washington de la capital de Estados Unidos por la que en su día pasaron alumnos tan reconocidos como Red Abuerbach o Walter Szczerbiak en al ámbito del baloncesto pero también otros tan llamativos como Jacqueline Kennedy o el actor Alec Baldwin.

Los Colonials dirigidos por Kart Bobbs lograron el tercer puesto de la conferencia Atlantic 10 y disputar la primera ronda del campeonato nacional en la primera campaña de Damian. A nivel deportivo el hijo de Essie tuvo un buen rendimiento, promedió 10 puntos y 4,98 rebotes por encuentro.

Además en 2007 fue internacional con la selección junior de Estados Unidos en el Mundial sub 19 disputado en Vojvodina .El combinado yankee que tenía entre otros jugadores a Stephen Curry fue subacampeón al caer en la final ante la Serbia de Milan Macvan y Miroslav Raduljica.

En 2010 una vez concluido su periplo universitario no entró en el draft de la NBA y llegó a disputar la liga de verano con los Wizards, pero tal como le sucedió a su padre tuvo que emigrar a Europa.

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Foto:Damian Hollis con Cantú

Bélgica en este caso fue su primer destino, Peppinster fue el equipo con el que firmó su primer contrato, pero en el que apenas estuvo unas cuantas semanas.

Semanas después Damian encontró el equipo con el que lograría asentarse en Europa, fue el Albacomp Fehérvár húngaro presidido por el ex baskonista Kornel David y donde también tuvo como compañero de equipo a Adam Hanga.

Damian Hollis disputó tres temporadas en las que fue un jugador clave para ganar la liga y la Copa de este país en la campaña 12/13. Además obtuvo la nacionalidad húngara.

En 2013 dio el salto a la Legadue italiana en el conjunto Angelico Biella donde fue uno de los mejores jugadores de la competición. Logró la Adecco Cup para su equipo y fue el MVP del este torneo.

La progresión de este alero de 2,03 metros continua imparable y a sus 26 años ha fichado esta campaña por un club histórico como Cantú.

Además esta campaña ha debutado en la Eurocup, y en la primera jornada disputada la semana pasada se enfrentó al Gran Canaria de Aito García Reneses que derrotó a la escuadra italiana por 101-81. Damian se quedó en esta ocasión con solo 4 puntos anotados.

Más alto, más fuerte pero con algunos gestos que recuerdan a su padre, Damian Hollis es un jugador disciplinado con una gran ética de trabajo que aún no ha explotado su máximo potencial.

De momento su presente está ligado al baloncesto italiano, pero ¿le veremos alguna vez jugando en la Liga ACB? ¿Le veremos jugar en Vitoria? Quien lo sabe.

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