
Por Rubén Gazapo Ramos
El Baskonia vivió una jornada calificada como de «los horrores» durante su viaje a Liubliana, Eslovenia, para el torneo de reunificación de la Euroliga.
El viaje estaba previsto para las nueve y media de la mañana del domingo, saliendo de Las Palmas con destino Madrid, pero este vuelo tuvo que retrasar su hora de salida.
La expedición una vez llegados a Barajas, tomó otro avión que le llevó de Madrid a Frankfurt. Ya en el aeropuerto alemán los baskonistas tomaron tierra pasada las ocho de la tarde, pero sin las tarjetas de embarque. Que sumado a los retrasos y las nuevas medidas de seguridad tras los atentados del 11 de septiembre, hizo imposible tomar su vuelo de conexión a Liubliana que salía a las ocho y veinte.
Para empeorar las cosas, parte de los equipos médicos estaban entre las maletas extraviadas. El equipo se vio obligado a buscar un hotel, un restaurante para su dieta de carbohidratos, y reorganizar el viaje, ya que el primer vuelo directo a Liubliana estaba completo
Finalmente, a las once de la noche, se concretó la nueva ruta: un vuelo a Múnich a las 6:40 de la mañana, y de allí a Liubliana tres horas después.
En definitiva la plantilla del Baskonia tardó 25 horas en llegar a la capital de Eslovenia, desde que tomó su primer vuelo en en aeropuerto de Las Palmas. El cansancio y el hastío señoreaban en el ánimo de los jugadores.




