
Ángel Resa. El Correo 03/06/2002
La trayectoria de este cruce con el Barcelona recuerda mucho a las experiencias vividas la campaña anterior contra Kinder y Real Madrid. Ambas empezaron con ventaja del TAU Cerámica y se nivelaron a la primera oportunidad por una bajada de tensión vitoriana.
Al margen, por supuesto, de la calidad adversaria. Los dos relatos, entonces, terminaron mal. Ahora, el Baskonia dispone de una oportunidad para variar el rumbo derrotista de la historia reciente en los rellanos más altos de la escalera. Porque si algo han demostrado los ya cinco enfrentamientos de este año es que el conjunto alavés tiene la capacidad para eliminar al Barça.
Cuatro compromisos se han resuelto a partes iguales, con rotunda superioridad de cada cual, y el otro le deparó la tercera Copa al Baskonia. Pero todo pasa, claro está, por recuperar la intensidad que forma parte de la naturaleza del TAU. El duelo de esta noche, la bisagra de cualquier cruce nivelado a cinco encuentros, es un ejercicio de mentalidad superlativa.
«No hicimos nada» «Es el partido más importante porque es el siguiente», manifestó ayer Dusko Ivanovic. Una mera declaración introductoria para sacudir a continuación la conciencia moral de sus jugadores.
«Como el segundo día no estuvimos en el partido, mañana» –por hoy– «tenemos una buena ocasión para coger otra vez el ritmo de las
semifinales. Porque con la falta de agresividad con la que salimos el sábado no ganaríamos a ningún equipo. No hicimos nada, ni en
ataque ni en defensa. El Barcelona jugó bien y mereció ganar».
Claro como el agua clara. El entrenador montenegrino considera que el baloncesto de alto nivel reserva el hueco más importante a la fe, una vez deducida la categoría física, técnica y táctica de dos grandes conjuntos. «Es un problema de mentalidad porque no hay mucha diferencia entre los dos equipos.
Pero la mentalidad tiene que ser la adecuada no sólo en cada partido, sino en cada minuto y en cada segundo. Se trata de que cada jugador tenga hambre, esté en el banquillo o en la pista. Esa» –enfatiza Ivanovic– «es la diferencia».
En la medida en que el TAU pueda imponer su baloncesto estructurado frente a la improvisación rival de media cancha hacia adelante, la llave de la semifinal quedará en manos locales. Y en una serie de semejante tensión e igualdad, cualquier detalle importa. Más si mide 2,07 metros y cuadra con la bravura incuestionable de Oberto. El pívot de Las Varillas volverá a una cancha donde no estará Dueñas.
«Oberto se encuentra bastante bien y seguramente estará dentro del equipo. Su vuelta es importante por su intensidad y nivel de concentración. Pero más importante» –vuelta al ‘leit motiv’– «será que otros recuperen su manera de jugar».
Así pues, protagonistas dispuestos para el partido capitular de la semifinal. ¿Y el público? Seguro que también, así lo entiende Ivanovic. «Siempre hemos tenido su apoyo y sé que no nos va a faltar. Será una enorme ayuda para los jugadores», concluye el entrenador del hasta ahora único campeón de la temporada 2001-2002. El vencedor de Copa.
Aíto y «el caso» arbitral
Los distintos estilos arbitrales entre el primer y el segundo partidos dieron pie a que Dusko Ivanovic se refiriese a las
manifestaciones de su colega Aíto. El técnico madrileño ha solicitado públicamente que se piten todos los contactos para evitar la dureza excesiva, un estilo recurrente del Barça en los últimos años.
«No me parecen adecuadas las declaraciones del entrenador del Barcelona que, por cierto, hace cada año cuando llegan los ‘play off ’. Pero el problema no son sus declaraciones, el problema es que los árbitros le hacen caso», dijo ayer el preparador montenegrino.
Ivanovic asegura que al Baskonia le conviene un arbitraje «con el criterio de todo el año» porque su equipo se entrena «para jugar un baloncesto puro». «Queremos un arbitraje correcto, no pedimos ayudas. Tengo confianza en que no influya para que sean los equipos los que ganen», concluye.




