Gasca el revolucionario

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Foto: Askatuak.com. Josean Gasca a la izquierda  entrenador del Dicoproga en 1975

MITO EL ACTUAL BASKET VASCO Y NACIONAL NO SE HABRÍA ENTENDIDO NUNCA SIN SU ESTELAR FIGURA

Por  Diario Noticias de Álava (08/05/14) con la colaboración de Rubén Gazapo Ramos de www.baskonistas.com

¿Genial? ¿Extravagante? ¿Incomprendido? El eterno contestatario. Sinónimos que definían a José Antonio Gasca desde diferentes medios y también desde compañeros de profesión, pero sobre todo desde los rivales con nombres y apellidos de alta alcurnia como los madridistas Pedro Ferrandiz o Raimundo Saporta, que recelaban del talento, talante e ímpetu del técnico donostiarra.

Sin embargo, si hubo un término en el que seguidores y detractores emplearon y se sigue utilizando para recordar a Josean Gasca fue el de un hombre adelantado a su época.

Gasca nació en San Sebastían en 1939. Con 18 años fundó en la capital guipuzcoana el club El Cantábrico, que poco tiempo después pasaría a denominarse Atlético San Sebastián, donde él mismo desempeñó el puesto de presidente entre 1958 y 1964. Algo que no le impidió emplearse como director deportivo, manager general, jefe de la cantera y entrenador del primer equipo.

Nunca destacó como jugador porque carecía de aptitudes físicas para ello, pero era un gran conocedor del juego, un buen estratega y un gran motivador. Desde categorías provinciales, fue construyendo un gran equipo a base de jugadores locales, entre los que destacaban el gigante Shegun Azpiazu y Santiago Zabaleta.

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Foto: Archivo FEB. Gasca fundador del Atlético San Sebastían

En 1967, el Atlético San Sebastián logró el ascenso a la Primera División. A pesar de que el equipo continuó siendo amateur, obtuvo el patrocinio de Fagor. En su primer año en esta categoría, el equipo se clasificó en la quinta posición y llegó a ganar a conjuntos como el Real Madrid, campeón de Europa, en el Polideportivo de Anoeta. Se mantuvo dos temporadas más en la elite para perder definitivamente la categoría en 1970.

Avalado por su éxito como entrenador al frente del Atlético San Sebastián, en 1970 Gasca cruzó el Bidasoa y emprendió su aventura como entrenador en el baloncesto francés. Su primer destino fue el vigente campeón de la Copa Jeanne d’Arc Vichy y subcampeón de la Recopa de Europa.

Sin embargo, el Vichy no dejaba de ser un club modesto. Todos los jugadores que habían cerrado el ciclo más exitoso de la historia del club se habían marchado en el verano de 1970. Con un equipo remodelado esa temporada, el Vichy acaba descendiendo a Segunda División. Sin embargo, Gasca siguió entrenando al equipo un año más y pudo devolverle a la categoría que meses atrás había perdido. Vichy logró el campeonato de la Segunda y el ascenso a la máxima competición gala.

Un año después, en 1973, Gasca ficha por uno de los clubs con más tradición del basket francés como el Le Mans, conjunto con el que llegó a ser subcampeón de la Liga Francesa. Completó su periplo por el país vecino dirigiendo a otro histórico como el Nancy. En su etapa francesa se recuerdan aún los enfrentamientos con su buen amigo Xabier Añua, que entonces dirigía al Olympique de Antibes, donde estuvo tres años.

De vuelta a casa, en 1975, Josean Gasca se hizo cargo del Don Bosco de Rentería, que fue uno de los conjuntos participantes en la refundada Segunda. Un jugador suyo y buen amigo, Santiago Zabaleta, le convenció para que tomara las riendas no solo desde del banquillo sino apostando fuerte por la dirección. Gasca aceptó el reto, creó la empresa Promosport que compró la plaza del Don Bosco en Segunda y se hizo cargo de la deuda del equipo. Entonces acometió la contratación de su primer jugador americano, Ed Robota.

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Foto: Askatuak.com. Josean Gasca y Essie Hollis.

SU RELACIÓN CON HOLLIS

De esta manera nació el Club Asociación Dicoproga, que comenzó su andadura con un éxito rotundo en su primer año de historia. En esa temporada 75/76, los donostiarras lograron el ascenso a la Primera División al primer intento. El club debutó en la máxima categoría en el curso 76-77 bajo el nombre de Dico’s.

Su puesta de largo fue excelente. Obtuvo la quinta plaza, empatado con el Joventut , y selló la clasificación para disputar la Korac. Al año siguiente, en plena Transición y sin el apoyo publicitario de un patrocinador, el club adoptó el nombre de definitivo Club de Baloncesto Askatuak.

El nombre pretendía resaltar la independencia de esta entidad frente a sus disputas que sufría por parte de la Federación Española. La nota más destacada de la temporada 77/78 fue la contratación de Essie Hollis, que inmediatamente se convirtió en la gran sensación del basket español.

Josean Gasca y Essie Hollis compusieron uno de los binomios entrenador/jugador más brillantes de la historia del basket de los 70 y 80. El olfato del coach donostiarra para sacarse de la manga un jugador como Superbeltza forma parte de uno de los hitos más geniales de Askatuak y del basket europeo.

Gasca se las ingeniaba para estar informado como nadie. Así llegó a Askatuak desde la Universidad de Bonaventure ese diamante del baloncesto llamado Hollis, máximo anotador de la Liga, promediando 39 puntos por partido y liderando al equipo a la sexta plaza, obteniendo además un puesto en la Korac.

La temporada 78/79, el club se ve sumido en una grave crisis económica y Gasca decide jugarse la supervivencia de Askatuak fichando a un gran americano como Nate Davis, procedente de los Chicago Bulls, capaz de generar un impacto similar al de Hollis.

Con la contratación de Davis, quedaba patente el ojo clínico de Gasca a la hora de contratar a los jugadores americanos. 40 años después, los americanos de Gasca permanecen en el recuerdo de los grandes aficionados al baloncesto. Pero los problemas económicos lastraron al club, que acaba descendiendo de categoría.

Davis fue apartado antes de finalizar la temporada por criticar a Gasca y el Askatuak continuó compitiendo en la Segunda División en la temporada 79/80 y, un año después debido a la deuda económica que mantenía con la Federación, fue descendido administrativamente a la tercera categoría.

Algunos vieron en este hecho una maniobra de castigo de la Federación contra el rebelde Gasca. A partir de entonces, éste dejó las canchas y se centró más en la lucha por cambiar los estamentos deportivos del baloncesto nacional. Así, trató de modificar las estructuras federativas del baloncesto español por considerarlas caducas y en 1975 intentó impulsar una competición nueva como fue la European Profesional Basketball League, una adaptación europea de la NBA.

Como anécdota de aquella reunión a la que acudieron dirigentes de clubes europeos, se llevó a cabo en el restaurante Arzak, donde su propietario, Juan Mari Arzak, dejó patente entre los asistentes su enorme futuro que le contemplaba como chef. Finalmente la idea de la creación de esta liga europea no cuajó.

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Foto: Archivo FEB. Josean Gasca impulsor y padre de la ACB en 1982

‘PADRE’ DE LA ACB

Entre otras iniciativas que promulgó estaba la democratización de la Federación Española con la creación de una Liga profesional separada de la Liga Amateur, al estilo de la NBA, una mayor participación de los clubes en la gestión y organización de la Liga y un mayor peso del baloncesto de la periferia frente al lobby de la capital. Tras varios intentos por fundar una asociación de clubes de baloncesto, finalmente ésta se materializó con la creación a principios de 1982 de la ACB.

Años después, el baloncesto nacional continúa considerando a Gasca, junto a Portela, como el impulsor y fundador de una competición de la que nunca pudo disfrutar. El 7 de diciembre de ese mismo año falleció tras un derrame cerebral. Tenía 45 años, estaba casado y era padre de tres hijos. Su muerte fue inesperada al sufrir una indisposición mientras veía un partido de baloncesto. Fue trasladado al hospital, entró en coma y tras varios días en ese estado falleció.

El baloncesto español goza hoy en día de muchos de los aspectos organizativos y deportivos por los que en su día luchó este revolucionario. Y su Askatuak del alma, ahora inmerso en LEB Plata, le sigue honrando como su figura más destacada. Ahora es otro equipo donostiarra el que representa a San Sebastián en la elite del baloncesto profesional como el Gipuzkoa Basket.

Un año después de su fallecimiento, el Askatuak puso en marcha la iniciativa de celebrar anualmente un Memorial en su nombre. El primero se celebró el 29 de diciembre de 1983 y su equipo, reforzado con Nate Davis, se enfrentó al Arabatxo Baskonia del genial Hollis, en un partido que levantó enorme expectación y que supuso un merecido homenaje. – DNA

Artículo elaborado en colaboración con www.baskonistas.com

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