Por Rubén Gazapo Ramos
Tal como se anunció en la tarde de ayer y a pocos horas del inicio del partido de la jornada 27 de Euroliga entre Baskonia y F.C Baskonia, finalmente el club azulgrana accedía a realizar un homenaje a Xabier Añua, tras la petición realizada por la familia del ex-directivo y entrenador baskonista en los días previos.
Pero no fue un homenaje a la altura del legado de un hombre imprescindible para el desarrollo del baloncesto alavés y del propio Baskonia a lo largo de su historia.
Los capitanes de Baskonia, Tadas Sedekerskis y del conjunto barcelonés, Tomas Satoransky, ambos lesionados, se intercambiaron las camisetas de los dos equipos en el centro de la pista, mientras en el marcador se proyectaba una foto de Añua, al son de música de Jazz.
Posteriormente el acto continuó con la entrega por parte de los capitanes de las camisetas a la familia Añua, su hijo Fernando, acompañado por Josean Querejeta y por Audie Norris en representación blaugrana.
Un reconocimiento al que le faltó el calor de un pabellón puesto en píe en los instantes previos, al partido tal como se suelen realizar este tipo de actos, pero que el club no ha querido promover. En un que registró una asistencia de 10.066 espectadores.

Entre ellos, en el fondo de Indar Baskonia, se mostró una gran pancarta en recuerdo a Xabier Añua en los primeros momentos del partido. «Xabier Añua, eterno Baskonista. Orgulllo Gasteiztarra».




