
Por Koldo Tellitu
A inicios de 1963 Kennedy tenia la intención de rebajar en lo posible las tensiones entre los bloques comunista y capitalista y, como parte de una política de gestos, se mostró abierto a llevar adelante la idea de una gira de un equipo de baloncesto NBA por países comunistas.
En un principio la gira incluía la URSS, pero las autoridades soviéticas no querían ver un equipo americano arrasando en tierras rusas, temían una debacle propagandística. Kennedy, no se dió por vencido, aceptó la respuesta soviética y decidió que la gira se dirigiera a otros países comunistas.

Ordenó al embajador norteamericano en Yugoslavia, George Kennan, realizar las “negociaciones” necesarias para llevar adelante el plan, después de la negativa soviética, Yugoslavia no podía fallar.
El propio Kennedy recibió la visita de Josip Broz Tito en Octubre de ese año y entre las cuestiones tratadas estuvieron las de ámbito comercial y muy en concreto la expansión de empresas USA en Yugoslavia mediante diversos modelos de negocio.
Se inició en esta época un periodo marcado por la llamada política de distensión dirigida a la coexistencia pacifica, un periodo en el que se alcanzaron acuerdos que anteriormente parecían inimaginables. Uno de ellos la apertura de plantas de empresas del occidente capitalista en el países comunistas.

En este contexto de apertura y buenas relaciones con Yugoslavia, en 1967 Adidas alcanzó su histórico acuerdo con Planika, fábrica de ropa deportiva y de montaña ubicada en Turnisce (Eslovenia) con la que alcanzó el medio millón de pares fabricados a mediados de los 70 (las legendarias «universal», el «top ten» de baloncesto, el «rom» de velocidad o el «wimbledon» de tenis).
“La mayor parte del desarrollo y producción de los productos de Adidas se llevó a cabo en nuestra planta de Turnisce”, explica Planika aún hoy en su página web. “Adidas ganó mucho dinero con la producción en Yugoslavia y en Hungría. Los costes eran menores que en el oeste de Europa. Hasta mitad de los años 80 consiguió resultados muy positivos”, especifica Karlsch.

La empresa «Astra» de Zagreb, compró la licencia para varios modelos de zapatillas «Converse», curiosamente no para el modelo «All star». El modelo más popular en los USA y que utilizaba la juventud a diario. Aquí se utilizaban un calzado similar de poca calidad conocido popularmente como “bambas”.
Con la aparición de la Startas en la década de los 70, unas deportivas ligeras, funcionales y asequibles, que representaban el ideal socialista de la época.
Un producto que por su éxito pasó a formar parte del patrimonio cultural Yugoslavo. Pero la empresa “Astra” no quiso fabricar las «All star» para no competir con la Startas.
Las Startas se convirtieron en verdaderas zapatillas del pueblo. Hechas en loneta y con suela de goma, tenían un precio asequible fueron en su momento todo un mito que llevaron los jóvenes como marca deportiva ‘trendy’.
Por cierto hechas en una amplia gama de colores. Al año de su nacimiento se vendieron más de cinco millones de pares de Startas y con ello había nacido la marca deportiva más importante de la antigua Yugoslavia.
Otras empresas que lograron licencias de marcas occidentales de ropa fueron «Varteks» de Varaždin, que cosió principalmente para Levi’s, y luego obtuvo el derecho de fabricarlos bajo licencia y venderlos en Yugoslavia. Al principio sin el modelo 501.
«Beko», con sede en Belgrado, fabrica una marca francesa de vaqueros con licencia, «Lee Cooper». Pero no logró un gran éxito con ella, a pesar de una fuerte y continua campaña publicitaria.

Pero vayamos con Astra. En 1978, Astra tenía 3.100 empleados y producía 2,3 millones de pares de zapatos de cuero al año, de los cuales 1,1 millones de pares se exportaban a países europeos y Estados Unidos.
En los años 80, la empresa fabricaba para Adidas, Converse y otros fabricantes de calzado deportivo de renombre mundial.
La mayor parte del equipamiento deportivo para los atletas yugoslavos en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980 y Los Ángeles en 1984 se fabricó en la planta de Astra en Oroslavje.
Paralelamente al desarrollo de la producción, la empresa abrió sus propias tiendas y en 1984 poseía 134 en toda Yugoslavia.
Me voy a detener en la planta de Oroslavje, se construyó sobre las ruinas del castillo de Oroslavje Gornje. Era un enorme edificio que se puso en funcionamiento en 1980. Su construcción fue financiada por las trescientas personas que trabajaban en ese momento en Astra. Cooperativismo y autogestiona socialista en estado puro.
Dejaron sus salarios, incluso trabajaron ellos mismos en la construcción y trasladaron las máquinas a esas instalaciones después del horario laboral. Fue entonces cuando la producción y el número de empleados comenzaron a crecer. Con el mayor número de empleados trabajando a pleno rendimiento en 1984, con más 1.050 trabajadores.

En esta planta se hicieron las mejores Converse del mundo. Tenían diferencias, y ciertos detalles que aquellos con un ojo exigente notarían.
Tenían una calidad única que no se parecía a ninguna otra producción de zapatillas que pueda experimentar. Existe la leyenda de que los jugadores de elite yugoslavos exigían que sus Converse fueran de la planta de Oroslavje.
Los trabajadores de la planta de Oroslavje eran en muchos casos antiguos partisanos comprometidos con su Yugoslavia y no podían admitir que las zapatillas que elaboraban no fueran lo mejor posible. Utilizaban el mejor cuero y las fabricaban para que durasen muchos años, eran zapatillas de gran calidad. En comparación con las fabricadas en Korea, su durabilidad era mayor.
El mayor desarrollo de la empresa ASTRA se logró en la década de los 60 con la apertura de una planta en Oroslavje y con la adquisición de las instalaciones de la liquidada fábrica de zapatos de Istria. Se estableció una planta de producción en Pula. Ese año, las exportaciones representaron el 50% de las ventas totales.
En Astra se hicieron varios modelos de Converse, pero las Startech fueron las que más aceptación tuvieron a nivel internacional, era una de lo modelos mas utilizados por los jugadores profesionales tanto en Europa como en la NBA.
Era una bota sobre todo muy robusta, con piel de alta calidad, que proporcionaba una gran sujeción en el pie. Especialmente en el tobillo. Incluso existía un modelo que llevaba una especie de tobillera interior integrada en la zapatilla.

Tuve ese modelo, me lo regaló el difunto Clarida cuando volvió a los USA). Tenía 3 tipos, bota alta, ¾ y baja, que curiosamente se llamaba Preface.
Cuando Astra perdió su licencia, empezó a fabricar sus propias zapatillas Astrea, que eran exactamente iguales a las Converse, pero con un logo diferente. La calidad era la misma, ya que fueron fabricados exactamente por las mismas máquinas según el mismo modelo.
Esta fue una de las grandes cualidades de las empresas yugoslavas en todos los ámbitos, sabían “copiar” a la perfección todo tipo de originales y con mayor calidad que los originales.

También me quiero referir a otro modelo fabricado en Yugoslavia que me parece muy reseñable. La PUMA Clydes ‘Made in Yugoslavia’.
Esta zapatilla se hizo famoso gracias a la estrella de los Knicks Walt ‘Clyde’ Frazier. Se convirtió en uno de los calzados más destacados del sector. la comunidad hip-hop y b-boy.
Se convirtió en el primer jugador de baloncesto en tener su propio zapatilla característica, cuando el PUMA Suede anterior fue personalizada para él. Adornando con letras doradas con su apodo de ‘Clyde’.
La Puma Clyde fabricado en Yugoslavia también tenía ligeras diferencias; el diseño de la caja, la fuente del sello ‘Clyde’ y el patrón de la suela.
Como la producción final se terminaba también en este caso a mano, otros ciertos detalles, como la posición del sello, la forma de las rayas y las costuras, también diferenciaban una zapatilla de otra.
Se lanzó con 5 colores de gamuza diferentes. Una zapatilla de coleccionista.




