Ramón Rivas «Echo de menos Vitoria»

Ángel Resa (El Correo 09/11/96)

Casi no ha pegado ojo en toda la noche. Doce horas antes de aparecer en el lujoso hotel donde suele concentrarse su equipo, el Barcelona perdía el segundo partido consecutivo de la Euroliga en el Palau Blaugrana. La larga charla con el pívot se desarrolla en unas condiciones anímicas un tanto bajas para quien fuera un general en el Taugrés.

Pero independientemente de su moral en ese momento determinado, el discurso de Rivas es una radiografía de la añoranza, de los siete años que dejó atrás en una ciudad que le mimó. Con la perspectiva que otorga el tiempo transcurrido entre mayo y noviembre, Rivas entiende mejor su salida del Baskonia.

Comprende que su caché por recalar en una entidad gigantesca y que el Taugrés ha liberado lastre económico para completar una plantilla mejor. Ahora instalado en un club poderoso bajo las ramas de una inmensa sociedad futbolística, valora más que nunca los esfuerzos baskonistas por escalar puestos en el orden de mérito. Entiende todo pero le pesa.

<<GENTE AGRADECIDA>>

Ramón repasa el vertiginoso ritmo de los acontecimientos que le sacaron de Vitoria, le hicieron viajar mentalmente a Grecia y acabaron por asentarle en la Ciudad Condal. “Recuerdo todo como si fuera hoy.

Yo quería haber seguido en Vitoria por todos los medios. La ilusión de siempre era jugar en un club que tenía deseos de ser grande. En los últimos años siempre alcanzábamos algo, como por ejemplo estar en una final, que para la ciudad era un evento.


Foto: Gigantes del basket.Ramón Rivas Final de Copa ante Zaragoza en 94/95 

La gente era más agradecida con un triunfo pequeño que en cualquier sitio. El Taugrés será mi club de toda la vida y sigo pensando que la mejor afición del basket español con diferencia, y de otros muchos sitios, es la de Vitoria”.

Todo en el puertorriqueño destila recuerdos .No solo palabras, también la forma de evocar el bienestar que le proporcionaba la capital alavesa. Rivas siente nostalgia del calor ambiental de Zurbano, de la proximidad de los directivos, y por encima de todo de la forma como Vitoria vivía el equipo. “Para mi tenía mucho valor ver cómo gente valoraba en Vitoria,inclusive haber pasado a una semifinal europea. Cómo te lo agradecía y cómo lo vivía la gente”.

Ahora, menos de 5.000 personas pueblan los asientos de un Palau con capacidad para 8.000 en una ciudad de población millonaria que se desvive por Ronaldo y que odia más Mijatovic que a Arlauckas. “Ahora mismo nosotros estamos atravesando un mal momento y necesitamos apoyo, pero se nota que falta.Pero, como aquí, el fútbol absorbe tanto…

”Un silencio significativamente más largo de lo acostumbrado separa la pregunta sobre su presunto arrepentimiento de haber dejado el Taugrés de la respuesta.

“¿Arrepentirme de haber venido? No se que decirte.Echo de menos Vitoria. De lo que no me arrepiento para nada es de no haber ido a Salónica. A tenía el contrato con el Aris. Fui un fin de semana con Piculín allí, estuve en su lancha, en su casa y en la playa.Estaba casi decidido, pero en ese fin de semana, el Barça subió su propuesta y dejé a Piculin tirado como una colilla.

Hablo mucho con él me dice que en Grecia, la presión es insoportable, en cuanto a lo de Vitoria, como ya no es posible, ¿para qué darle más vueltas?.Aquí en la ciudad, estoy a gusto porque Barcelona ofrece un un sinnúmero de cosas, tiene buen clima y es grande.Pero también extrañas lo que te ofrece una ciudad pequeña”.

Ramón forma parte de quienes piensa que la distancia permite contemplar los hechos con mayor objetividad. Ahora ensalza el trabajo del Baskonia por crecer deportivamente y justifica con más cabeza su marcha del club que le contrató con veintidós años. “Después de ver el equipo que han hecho, entiendo más a Josean. Ahora tiene mejor plantilla que si yo me hubiera quedado. Sí no, ellos habrían hecho un esfuerzo por un solo jugador por encima del que podía.

Foto: Gigantes: Ramón Rivas temporada 95/96  

Con el ahorro de mi ficha y la de Marcelo han hecho una plantilla más compensada. Al principio me costaba entender, decía caramba, llevo en Vitoria toda la vida y he jugado bien el último año.

Quiera o no reconocerlo de una forma tan abierta, el principal autor del éxito en la última Copa de Europa añora el liderazgo que ejercía, tanto en el equipo como a los ojos de la entusiasta afición baskonista.

En Zurbano Ramón era el jefe, título que en la NBA ostenta su ex – compañero Robert Parish.

“Para ser líder hay que aportar mucho y aquí en el Barça, pocos jugadores aportan mucho, excepto Karnisovas. Un líder es el que juega y que en los momentos claves, tira del carro. Mi sensación aquí es que estoy en una pecera muy grande con muchos peces.”

Y en el Taugrés usted era el tiburón, ¿no? “Yo, en Vitoria, me sentía protegido. Eso será algo imposible de volver a alcanzar en ningún sitio. Pocos jugadores se pueden sentir como yo me sentía allí. Y te estoy diciendo lo que me sale de aquí”. Rivas se lleva la mano al corazón.

<< MILLERA, UN TÍO EXCELENTE>>

La reposada charla es un ejercicio de nostalgia con diferentes variantes. Recuerdos del club, del equipo, de la ciudad, pero también de los directivos pegados a la plantilla o de compañeros labrados en entrenamientos y viajes. Van a dar las diez y cuarto de la mañana en el amplísimo vestíbulo del hotel Juan Carlos I y el eterno directivo del Baskonia, José Luis Sánchez Erauskin, parece disponer del don de la telepatía.

Rivas se refería a él como ejemplo de dirigente ensamblado con los jugadores.“Yo echo de menos a directivos como Sanchón, que siempre estaban con nosotros” . Suena el teléfono móvil del pívot y desde un despacho de Zurbano le llama…Sanchón. “Hombre Sanchón. ¿Me llamas para darme ánimos?

Breve charla amistosa y cuelga.¿Qué le decía? Que no tratemos de arreglarlo el domingo contra el Taugrés. Y antes de repasar sus relaciones con ex – compañeros en el Baskonia, el poste caribeño distingue los lazos humanos en una ciudad como Vitoria de los existentes en una gran urbe como Barcelona. “Aquí conoces a los jugadores y , fuera de eso, a poca gente más. En Vitoria, yo tenía amigos fuera del baloncesto. Ya he ido tres veces desde que estoy aquí y no voy más porque no tengo fechas libres”.

Foto:El Correo.Ramón Rivas ante el FC Barcelona en la temporada 89/90

Así como vínculos forjados con el paso del tiempo, algunas irrupciones súbitas también calán hasta el hueso. A lo largo de los años, Ramón ha tenido amistad con Pablo Laso, Joe Arlauckas y otros compañeros de equipo.

Pero ahora confiesa que Jordi Millera es un de sus ex – favoritos, hasta el punto que hablan a menudo. “Mantengo relaciones con bastantes compañeros. Pero de verdad que Jordi es un tío excelente, de lo mejor que he que me he encontrado como compañero.

Cuando peor estaban las cosas, le tío tenía una sonrisa en la cara, y eso es algo que se agradece mucho. Le podías decir lo que quisieras, que nunca estaba en la defensiva. Es la chispa, un buen elemento para cualquier equipo”.

Hablando del vivaracho base catalán, los recuerdos desembocan hacia la gloriosa fecha del 12 de marzo, cuando Nicola alzó la Copa de Europa gracias, fundamentalmente, al colosal encuentro de Rivas “Un 40% de aquella final la hizo Jordi. Estábamos perdiendo, su puso a presionar como un loco, robó un par de balones y nos dio un poco de vida”.

Cuando se le pregunta por Garrett, su par en el PAOK, sonríe. “Y eso que decía no saber quién era Rivas”. El americano, humillado por el puertorriqueño abandonó Salónica como un fantasma semanas después.

Además de con Millera, Ramón Charla con Marcelo Nicola, con Kenny Green y con Jesús Seco, el médico y fisioterapeuta con el que tantas horas pasó entre sesiones de vendaje.

El ya no figura en la plantilla del Taugrés y su hueco ha dejado un vacío de liderazgo, que hasta en el propio club se reconoce. Pero el pívot cree que el tiempo deparará un nuevo jefe.

“El líder se hace. Yo creo que Kenny puede desempeñar ese papel como complemento de otra gente. Cada uno aportará su detallito. Jordi pone la chispa y Peras puede ser un líder aunque su situación es complicada”.

<<Espil pedazo de jugador>>

A Rivas le tira más hablar del Baskonia que del Barcelona. La situación en el Palau tampoco es para desbordar la alegría y así prefiere analizar algunos aspectos del revolucionario Taugrés actual, el conjunto que en dos años ha perdido la espina dorsal de Laso, Nicola y él mismo.

“Ya he leído que Espil no está muy bien. Pero yo le he visto en muchas ocasiones y he jugado contra él muchas veces y es un pedazo de jugador Le está costando integrarse y ser el importante, pero eso le ocurre a todo el mundo Y además tiene a Perasovic, que es mucho “Peras”. La verdad es que siete años dan para mucho y , en la carrera de profesional de un deportistas, suponen media vida.

De ese periodo (1989-1996),Ramón guarda un montón de objetos que le cuentan en silencio, el paso de un gigante caribeño por una ciudad de inviernos duros.

“¿Qué si guardo recuerdos en casa? Lo guardo todo, todo. Todo va a una vitrina. Ahí están la bufanda del Baskonia, el trofeo de MVP de la final europea, las fotos, los reportajes.. Tengo un amigo que me guarda todo lo que sale publicado de mi.”

Le queda año y medio de baloncesto presumiblemente. ¿Dónde vivirá cuando lo deje?

“De momento estoy en Puerto Rico, pero creo que al final iré a Estados Unidos.Me gustaría vivir en Orlando. Es un sitio que está barato, tiene buen clima, y me permite seguir cerca de Puerto Rico. Y si no, en otro lugar de la Florida”. Sobre su actual trayectoria en el Barcelona, Rivas no se extiende demasiado.

Foto:Ramón Rivas ante Joventut 89/90

Eso sí, se le nota poco satisfecho con su papel en la cancha y el juego de conjunto que, hasta ahora, ha ofrecido el grupo de Aito García Reneses. También comprende que la proyección de Roberto Dueñas, el gigantesco joven de 2,18 metros, le resta minutos.

“Cuando fiché por el Barça ya contaba con Dueñas. Aito me llamó antes de venir y me explicó que tenía un chaval joven para darle minutos y que fuese importante en el equipo. Es normal que se apueste fuerte por él porque puede ayudar mucho, tanto a la selección como al Barça”.

El pívot se refiere someramente al partido de mañana contra el Baskonia. “Sí, está bastante igualado. La verdad es que prefiero que el primer partido sea aquí para ir haciéndome a la idea. Empezar en Vitoria hubiera sido más duro para mí.”

¿Sabe que su heredero, Garbajosa, está jugando minutos y que pueden coincidir ustedes en la cancha?

“Sí. Y me alegro. Esa va a ser una de las cosas que me ablanden el corazón. Yo le tengo mucho cariño, y cuando le vea con “mi” camiseta-Jorge lleva el 5- me voy a ver en él”.

<<Arlauckas, el vinculo>>

Su móvil vuelve a sonar. Es Arlauckas que viaja desde Madrid a Barcelona para someterse, a una consulta médica acerca de su lesión.

Hablan en inglés. “Este tío parece que habla con un huevo en la boca”, comenta Rivas. Antes de encontrarse con Joe, llega el desplazamiento al Palau en coche con matrícula de Vitoria para captarle unas fotos.Se salta tres semáforos bajo una música caribeña que envuelve.

Dos horas más tarde, Arlauckas y él comen juntos en el Puerto Olímpico. Son un nexo del pasado baskonista, curiosamente uno a cada lado de la trinchera baloncestística española. Rivales pero amigos, ¿no?“Eso siempre. Por encima de todo. Ha contestado Arlauckas. Rivas asiente.

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