
Por Rubén Gazapo Ramos
48 horas después de haber sorprendido a la Virtus de Bolonia, el Baskonia afronta el segundo partido de la Final de la Euroliga con la garantía que supone haber robado el factor cancha y añadir presión a la escuadra de Ettore Messina que podría forzar la vuelta de su bastión interior, Rashard Griffth.
Por Euroleague
Tras la contundente derrota sufrida en el primer encuentro de las Finales de la Euroliga, el Kinder Bologna se encuentra en una situación crítica: ha perdido el factor cancha y dispone de apenas 48 horas para reaccionar. Sin embargo, en la jornada de descanso previa al segundo asalto (jueves, 20:30 CET), el optimismo ha empezado a brotar en la ciudad italiana gracias a dos factores clave.
1. El regreso del gigante: Rashard Griffith
La noticia más esperada para los locales es la vuelta de su pívot estrella. Rashard Griffith se ejercitó con el grupo el miércoles por primera vez desde su lesión de rodilla hace 11 días. Aunque el cuerpo médico aún debe dar el visto bueno definitivo, el jugador se mostró tajante: «Estoy seguro de que voy a jugar. Estoy listo», declaró a Euroleague.net.
2. La autocrítica y la confianza del Tau
Ni siquiera en el vestuario del Tau Cerámica creen que el Kinder vaya a repetir una actuación tan pobre en el tiro y el rebote. Pese a la euforia del 65-78 inicial, la plantilla de Vitoria ha preferido mantener un perfil bajo, dejando que su juego hable por ellos. No obstante, el joven Luis Scola dejó clara la mentalidad del equipo: «Si jugamos igual, no importará quién esté enfrente. Ganaremos de nuevo».

El análisis de Messina: Ansiedad y falta de ritmo
El técnico del Kinder, Ettore Messina, admitió su sorpresa ante la fragilidad de su equipo sin Griffith. El análisis táctico dejó conclusiones claras:
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Precipitación ofensiva: El equipo abusó del tiro rápido y realizó pocos pases, facilitando la labor defensiva del Tau.
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Colapso del sistema «Inside-Out»: Sin la amenaza de Griffith en el poste bajo, la ofensiva italiana perdió su eje. El Tau pudo presionar con dos contra uno constantes, forzando errores en los hombres altos del Kinder.
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Factor psicológico: Messina señaló la inexperiencia de sus jóvenes en una final: «Nos faltó personalidad y agresividad mental. Tras los primeros errores, apareció la ansiedad».
Pese a que el Kinder forzó 23 pérdidas de balón al conjunto español, no supo capitalizarlas, perdiendo el control del partido por una diferencia que llegó a superar los 15 puntos.
Un Tau Cerámica con margen de mejora
Lo más preocupante para el Bolonia es que el Tau ganó con autoridad a pesar de que dos de sus pilares estuvieron desaparecidos:
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Saulius Stombergas: Solo 5 puntos en 18 minutos.
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Fabrizio Oberto: Condicionado por las faltas, terminó con 0 puntos en 13 minutos.
El base Elmer Bennett subrayó la profundidad de su plantilla: «No diría que fue nuestro mejor partido, pero estuvimos muy concentrados. Siempre hay alguien que da un paso adelante cuando otro falla». En el primer duelo, ese protagonismo recayó en Laurent Foirest, Victor Alexander y el trío formado por Bennett, Scola y Timinskas.

El objetivo inmediato
Mientras la prensa especula sobre si el Kinder podrá recuperar la ventaja en Vitoria, Messina prefiere centrarse en el presente inmediato con un toque de ironía:
«La gente me pregunta si podemos ganar en Vitoria. Ahora mismo, solo quiero ganar un partido en Bolonia».
El segundo asalto decidirá si la serie viaja a España vista para sentencia o si el regreso de Griffith devuelve el equilibrio a la gran final europea.

