He conseguido ser lo que Dusko quería

Por Quique Peinado (Gigantes del Basket nº 919, 10/06/03)

Ha sido la auténtica sensación de los play offs y ha enseñado a todo el mundo que es, posiblemente, el mejor base de la ACB.Dolorido en su hombro y con el a cabeza todavía en el último partido contra Unicaja, ya piensa la recuperación y en el Europeo.

Foto:Gigantes.Calderón en la Copa 2003

Siempre es doloroso ver a un deportista en la situación que vivió José Manuel Calderón en el quinto encuentro de cuartos de final: a un minuto y medio para acabar el partido, el extremeño sale enchufado a puntear un triple de Louis Bullock, pero un bloqueo de Frederic Weis le deja K.O.

Su hombro derecho se sale, el jugador se tiene que retirar y su equipo terminó perdiendo en un final dramático.

Verle en el banquillo, después de la serie que se estaba marcando, con lágrimas en los ojos es una de la imágenes más dramáticas de la temporada.

Por suerte, la lesión no es tan grave como presentían en el club al principio: un tiempo de rehabilitación será suficiente para la recuperación, no habrá que operar.

Su año se puede resumir en dos escenas.

Tras el partido contra Adecco Estudiantes en Madrid, en enero de 2003, su cara al acabar el encuentro (cayó el Tau en la prórroga, él jugo cuatro minutos y perdió dos balones) era un poema, como la de días antes cuando preguntaba sobre los rumores de cesión a otro equipo.

De ese rostro al impresionante primer tiempo del cuarto partido de la serie ante Unicaja había muchos sufrimientos y una evolución grandiosa. Luego, las lágrimas en el banquillo del Martín Carpena con las que cerró la temporada.

¿Qué reflejaban esas lágrimas?

Simplemente la impotencia de no poder seguir jugando. El médico me preguntaba si quería que me vendara, pero yo casi no le podía responder. No podría mover el brazo. Había jugado bien y quedaba un minuto y medio.Hay quien dice que si no te hubieses lesionado el Tau estaría en semifinales.

Eso nunca se sabe. Se perdió el partido por mala suerte. Mi lesión es sólo una anécdota. También me podía haber lesionado en el segundo cuarto…No hay que darles más vueltas.

Con tanta lesión en el equipo, ¿ha sido complicado mantener un nivel uniforme durante toda la temporada? Mucho, porque no hemos podido trabajar tranquilos. Tanta lesión nos ha hecho perder ritmo. Fíjate en los últimos dos meses, que es cuando hemos tenido más estabilidad, el baloncesto que hemos tenido.
A pesar de todo, un buen año en lo personal aunque muy duro.

Al final todo ha ido bien, pero sí que he estado muy jodido. Me ha costado mucho adaptarme a un equipo grande, con un rol completamente nuevo. He aprendido a sufrir y que cuando se trabaja, se termina teniendo tu oportunidad.

Jugar por primera vez en un grande es duro, ¿no?

Sí, muy diferente. Aquí primero tuve por delante a Allen y luego, a Bennett.Entonces, apenas tenía tiempo de juego y me costaba hacer lo que Dusko me pedía, que era estar intenso y darlo todo en el poco tiempo del que disponía. Ahí lo pasé mal. Para mi ha sido complicado adaptarme a un juego en el que es difícil tener tus tiros y has de mirar a tus compañeros, porque el juego debe estar más repartido.

Esas exigencias te han hecho un jugador mucho más completo. ¿Notas en tu juego la misma gran evolución que se te atisba fuera?

Si, soy un jugador distinto. Todo el mundo pensaba que era un escolta, aunque para mí jugar de base siempre ha sido lo mejor. Por ejemplo en Fuenlabrada mi juego tenía que ser más individual, tirar más dirigir menos. En el Tau he aprendido a ser más director, más base. Eso se lo debo a Dusko.

Esa relación con tu entrenador se ha visto que ha crecido incluso desde fuera. En la Copa por ejemplo, vuestros diálogos eran constantes durante los partidos y han ido creciendo hasta el final de la temporada.

Yo siempre he hablado mucho con los entrenadores, pero a Ivanovic he tratado de preguntarle lo que quería en cada momento. Poco a poco, lo he ido aprendiendo, y prefiero preguntar a meter la pata. Él también ha ido dialogando más conmigo y al final hemos tenido bastante confianza.

¿Cómo es para un “casi rookie” como tú entrenar una temporada completa con Dusko Ivanovic?

Él es un entrenador exigente. Ha conseguido de mí y yo he conseguido ser lo que él quería. Sin limitar mi estilo, me ha hecho pensar más en la pista. Te exige mucho en cada entrenamiento y en cada partido y, como te decía antes, he estado jodido cuando en cinco minutos no lograba darlo todo. Poco a poco fui adoptando lo que me pedía y me ha demostrado que con él lo que cuenta es trabajar.

Ahora toca hablar de futuro. Primero el Europeo.¿Te ves en Suecia?

En eso la decisión la tiene Moncho.No te voy a negar que espero estar. Me da muchas esperanzas el hecho de que me llamase a los partidos del preeuropeo cuando peor lo estaba pasando.

Pero cuando has ido con López de seleccionador has jugado de escolta…

Sí, pero yo creo que ahora todo es distinto.Espero, si voy, jugar de base.

Punto dos: El Tau Cerámica del año que viene. Dice Querejeta que tendrá la misma base.

Foto:José Manuel Calderón en la Final de la Copa Asociación de 1985 con los jugadores del Baskonia Essie Hollis y Therry White en Villanueva de la Serena.

Eso parece y a mí me gusta. Los que tenemos contrato creo que vamos a seguir, llega Macijauskas y supongo que se fichará a algún pívot. La estructura parece que será la misma.

¿Te ves como el primer base del equipo el año que viene?

Ojalá. Yo he intentado hacerlo lo mejor que he podido y tras la última lesión de Bennett, el club confió en mí. De todas formas, si fichan otro base por delante de mí volveré a competir, volveré a sufrir. Ya que si trabajo, jugaré.

Y ya la última; y la ilusión que me haría verte en la NBA…

Pues hombre, en teoría este año me puede elegir, aunque no me he visto en ninguna previsión. Lo primero que quiero hacer es demostrar que puedo jugar y triunfar en España, ojalá que en en el Tau. Ahora, que la NBA debe ser una experiencia buena y me gustaría vivir. Pero por ahora está en un segundo plano y, sobre todo, lo veo algo lejano.

EL CRÍO QUE SE DORMÍA EN EL BANQUILLO

Don José Calderón, padre de la criatura y, a la sazón, un personaje importante del basket en Villanueva de la Serena (18 años jugando en el Doncel, actualmente colabora con el club) recuerda como si fuera hoy a José Manuel, apenas un crío, dormido en el banquillo del pabellón donde él entrenaba.

“Entrenamos de noche, de ocho a diez, y muchas veces lo tenía que despertar”, cuenta. Y es que la vida del base del Tau ha estado marcada por el basket.

Siendo infantil, Alfredo Salazar.se lo llevó a Vitoria, algo difícil para cualquier familia: “Es que cumplió catorce años allí… Imagínate, cada vez que su madre o yo íbamos para allá,la vuelta era un baño de lágrimas”. Cuenta el padre. Empezó la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas en Alicante y Administración y Dirección de Empresas en Fuenlabrada, pero en la ACB hay poco tiempo para estudiar.Anda siempre metido en cursos, “apretado” por su novia de toda la vida, Ana, con la que vive en Vitoria.

Como tío, es de lo mejor que te puedes echar a la cara con el baloncesto profesional, aunque a veces haga apuestas que le va a costar cumplir. En la Copa del Rey, llegó a prometer a un conocido que le regalaría “cuatro pares de zapatillas y un chándal” si la ganaba. En la final ya se estaba echando para atrás. “Hombre cuatro pares…” se lo oyó decir