Euroliga Top 8 J2. CSKA Moscú 90-68 Caja Laboral Baskonia (2-0)

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Foto: cskabasket.com  Lampe, Causeur y Nocioni rodean a Kaun.

(acb.com) El CSKA Moscú da dos veces. El cuadro moscovita se pone a un paso de la Final Four tras derrotar al Caja Laboral por un resultado que nadie hubiera imaginado (90-68) tras ver el primer cuarto, donde los baskonistas llevaron el mando con descaro y brillantez ofensiva (20-26).

La tercera falta personal de Lampe y la pareja Kaun-Erceg cambiaron la dinámica del encuentro, con los locales encadenando dos parciales de 9-0 para recuperar la iniciativa al descanso (42-35). En el tercer cuarto, lejos de la remontada baskonista, llegó el mayor vendaval del cuadro ruso con un Khryapa supremo y decisivo en todas las acciones de juego.

Un 14-0 del CSKA acabó con la emoción del partido (69-49, m.29) y convirtió el último cuarto en un auténtico paseo para los de casa, que por la manera de ganar pueden haber dejado tocado a su rival o, por el contrario, haber despertado a la bestia. La respuesta, en el Buesa Arena.

Hacía falta un Caja Laboral diferente al del primer partido, demasiado blando al inicio, y lo hubo en el arranque del primer cuarto. En cuatro minutos, solo en cuatro, hubo más intensidad baskonista e ilusión para sus aficionados de hacer algo grande en este encuentro que en los 40 del primer duelo.

Pese a los intentos iniciales de la pareja Kaun-Erceg (una pesadilla) por impedirlo, el equipo deTabak salió dispuesto a mandar y lo consiguió. Brillante en la dirección Cook, listo en defensa y veloz en el contraataque. Sólido Nocioni, penetraciones y triples y, por encima de todo, ejecutorLampe , el mejor de los vitorianos en el primer periodo.

Un triple de Nocioni mandaba el primer aviso a su rival tras cuatro minutos de locura ofensiva (6-12) y, 5 puntos seguidos del propio Lampe, perfecto en el tiro, encendían las alarmas en el CSKA, que empezaba a preocuparse cuando, además del polaco, Nocioni se sentía cada minuto más cómodo en pista y Causeur se sumaba a la fiesta para poner la máxima (12-21, m.7).

Paradójico minuto aquel, con la mayor distancia para los visitantes en todo el choque y con un hecho que cambió la dinámica del partido. Lampe cometió su tercera personal y, pese a que los últimos coletazos de Cook en el cuarto –triple y asistencia de una parte de la cancha a otra aCauseur– parecían indicar que el equipo no lo notaría, el CSKA se agarró a esa circunstancia para crecer. El 20-26 de Weems sobre la bocina era únicamente el primer aviso.

La noche y el día. De bordarlo en ataque a perder toda referencia ofensiva. Nemanja Bjelica, excesivamente errático, fue el ejemplo de que los hombres de relevo no mantenían el ritmo del equipo desde el inicio del choque y, a falta de puntos, tampoco la defensa ayudó en exceso. Al contrario. Los pívots de CSKA se pondrían las botas.Erceg y KaunKaun y Erceg. Habían sido los más entonados en el cuarto anterior y juntos, en un solo minuto, se encargaban de reducir todos los méritos del Caja Laboral a su mínima expresión. Más tarde, un mate de Kaun culminaba un 9-0 que le daba la vuelta a la tortilla al encuentro: 27-26 (min.12).

El Caja Laboral al menos resistió durante esos minutos tan grises. Fallón en ataque, asfixiado por la mayor intensidad moscovita y perdida la batalla del rebote, varias pérdidas infantiles del CSKA evitaron la escapada moscovita. Cuando Pleiss por fin rompió la sequía anotadora de los suyos,San Emeterio volvió a dar vida a su equipo con un 2+1 para que diese la sensación de que nada había ocurrido (27-31, m.14). Pero sí había pasado. Aaron Jackson y Krstic, el último pívot en apuntarse al baile, igualaban el marcador y Teodosic, con triple y bomba, cerraba otro parcial de 9-0 (36-31, m.16) que hizo tanto daño o más que el anterior.
De ahí al final, San Emeterio intentó acercar a sus compañeros antes del descanso pero Krstic, tomando el relevo de la pareja Erceg-Kaun, volvía a aparecer con otros 4 puntos, canasta casi sobre la bocina incluida, para empezar a abrir brecha al descanso: 44-37.

Se llama Victor Khryapa y pocos interiores en el viejo continente pueden presumir de hacer tantas cosas y hacerlas tan bien como él. Suyo fue el cuarto, suyo fue el despegue y suyo fue el partido. Victor avisó con un tapón y mate en la primera jugada del periodo y únicamente un par de destellos de Lampe ofrecían algo de resistencia en el arranque del tercer periodo (49-43, m.24).

Teodosic seguía asistiendo, Erceg sumaba puntos con facilidad y Kaun parecía omnipresente. Pero si el CSKA rompió del todo el partido fue gracias a la genialidad de Khryapa. Su actuación en los dos lados de la pista fue soberbia, maravillosa. En defensa olía todos los rechaces, cayendo al suelo varias veces para recuperar una sola posesión o rebote. En ataque, la magia se multiplicaba.De repente aparecía con una asistencia y, a la siguiente, culminaba una jugada para poner la máxima a favor del CSKA (56-43). Más tarde, Teodosic convertía el triple y Khryapa, con un pase escandaloso de una canasta a otra, permitía a Erceg pone a los suyos con 20 de ventaja tras un no menos escandaloso parcial de 14-0 (65-45, m.29).

Krstic, una vez más él, aparecía al final del periodo para dejar el partido más que sentenciado gracias a un cuarto prodigioso en el tiro (10/11 T2) que hacía estéril el triple sobre la bocina deCauseur: 69-50.Si el Caja Laboral consiguiese hacer la machada de la remontada y acabara venciendo tres partidos seguidos para entrar en la Final Four, habría que analizar si el último cuarto de este partido no fue un acicate para sacar a relucir el amor propio y el orgullo baskonista.

Porque la derrota, que parecía un hecho a finales del tercer cuarto, se convirtió durante minutos en exhibición moscovita, con un CSKA que no frenó el ritmo hasta ver a su rival rendido sacando la bandera blanca. Las dinámicas opuestas siguieron su línea y la diferencia fue cada vez más grande.

Micov hacía por minutos de Kaun, Khryapa, Erceg y Krstic al mismo tiempo, porque él solito sostuvo durante minutos la anotación del CSKA, con 9 puntos casi seguidos (78-54, m.33). Más tarde, Teodosic, dueño del partido cada vez que el balón llegó a sus manos, acertaba con el triple y su risa al volver a su pista a defender, delatadora, dolía más que la propia diferencia (83-58, m.35).

De ahí al final, poco más. Unos coletazos de Causeur y Lampe, más puntos de Erceg y un intento sin mucho éxito por maquillar. Hasta el 90-68 final, agónica cuenta atrás para el Caja Laboral, que solo podía pensar en el tercer encuentro, en el 1-2 en la eliminatoria, en la venganza, en la redención y en el mismísimo olvido de un partido realmente desmoralizante que empezó ilusionando a todos.

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