El partido más importante de la temporada lo jugamos todos

Fotos:Noticias de Álava. Lleno en el Buesa Arena

Este jueves 27 de noviembre a las 20:45 horas en el Buesa Arena, el Baskonia disputará uno de los partidos más importantes en la presente temporada, uno de esos encuentros en los que dependiendo del resultado que se de puede marcar el presente y el futuro más cercano para un club necesitado de algo más que victorias.

El Olympiacos llegará a Vitoria en la  sexta jornada de Euoriliga,una derrota ante el equipo griego pondría las opciones de clasificación para el Top 16 cuesta arriba a falta de tres jornadas, por no decir imposibles,con un calendario muy exigente  y con una mochila cada vez más cargada de presión, nervios y dudas.

La victoria al menos podría servir para compensar la sufrida ante Estrella Roja hace dos semanas en Zurbano,allanar un tanto el camino en  este tramo final de la fase regular de la competición europea y evitar descolgarse precipitadamente de una competición que durante los últimos 15 años el club vitoriano ha sido uno de sus principales y relevantes conjuntos.

Está en juego nada más  y nada menos que la continuidad del Baskonia en la mejor liga profesional del mundo tras la NBA.Esa Euroliga que a partir de la temporada que viene experimentará importantes avances en cuanto al sistema de competición, reparto de plazas, cada vez más enfocada al mercado de las grandes metrópolis europeas y con un plan establecido para crecer de manera exponencial a nivel global a costa de las ligas nacionales.

Tras disputar la primera Final de la Euroliga del siglo XXI, y cuatro final four de manera consecutiva entre 2005  y 2008, el Baskonia acarició la gloria europea durante la primera década de esta nueva era. Un club que soportado por una gestión alabada por el mundo del baloncesto, arropado por una afición numerosa, fiel y entusiasta era capaz de luchar, batir a los grandes  equipos de siempre, CSKA, Maccabi, Real Madrid, Barcelona, Panathiniakos, Virtus Bolonia, Benetton…

Pero de un tiempo a esta parte fuimos dejando de tener esa relevancia, se fueron yendo aquellos jugadores que contribuyeron al crecimiento del Baskonia, muchos de ellos con destino a la NBA o a esos clubes  tan ricos.

Carente además de esos recursos económicos y deportivos que han ido mermando el potencial baskonista especialmente en las tres últimas campañas, ya sin un patrocinador tan importante y generoso como fue Tau Cerámica  y otros apoyos menores, Saski Baskonia no ha podido escabullirse de la crisis global que ha afectado a todos los ámbitos de nuestra sociedad.

Tanto que a día de hoy el Baskonia está ante el momento más delicado de su historia en los  últimos 30 años,no solo achacable al aspecto económico,sino también a una errática gestión deportiva, a una mala planificación en la construcción de las plantillas, a la perdida de olfato para dar con esos fichajes que daban un plus de calidad al equipo y a una total ausencia de un proyecto que a corto plazo  permita dotar de estabilidad a un equipo  que en apenas tres años se ha llevado por el camino a cinco entrenadores y decenas de jugadores que no han logrado dar los resultados esperados.

Demasiadas idas, venidas, cortes, ceses, que han ido minando la ilusión de una afición entendida  y amante del baloncesto  como pocas, que en las últimos meses ya no sabe a que atenerse, que incluso se piensa dejar de renovar su carnet, o plantearse si realmente le merece la pena acudir a un partido frente a cualquier otra alternativa de ocio  durante los fines de semana. Algo impensable tiempo atrás en los que acudir a un partido del Baskonia era el mejor plan posible.

Pues bien una vez dicho todo esto,una vez enumerados los factores que más o menos todos los seguidores baskonistas llevamos analizando cada semana y que es algo que está ahí a la orden del día, en el ambiente estudiantil, en la tertulias radiofónicas, en las redes sociales ,en las barras de los bares y hasta en las reuniones familiares de cualquier hogar vitoriano, no queda otra que liarse la bufanda al cuello.

Y no porque el mes de noviembre ya pueda ser un mes frío en Siberia-Gasteiz, sino  para que el  jueves ante Olympiacos dejemos a un lado estos debates, las críticas o los murmullos durante los 40 minutos de juego para intentar propiciar el mejor ambiente posible para nuestro equipo en una jornada clave.

No se trata de un partido más, no se trata de asumir que Olympiacos es Olympiacos, ni que Spanoulis  nos la líe como suele ser habitual. Se trata de volver a ser importantes en la aatmósferade un partido,y generar un ambiente que pese a las grandiosas dimensiones del actual Buesa Arena el equipo note que cuenta con el apoyo de su público. Que las palmas, aplausos, gritos, bombos y trompetas impidan que se escuchen las zapatillas chirriando sobre el piso de madera o a los entrenadores sus indicaciones.

Se trata de dar un apoyo incondicional a una plantilla que mentalmente no es muy estable, que sufre cuando su rival se aproxima o se distancia en el marcador.Se trata de creer en unos jugadores que si bien no son de la calidad, ni el talento, ni tienen el carácter de los de antaño, son nuestros jugadores, aunque alguno puede que ni siga dentro de una semana o quince días.

Se trata además de estar con un entrenador de la casa, un hombre que se ha preparado toda su vida para llevar al Baskonia, que está sobradamente capacitado para afrontar este reto sin esconderse ni poner excusas como ha hecho otros afamados y contrastados entrenadores que han ocupado el banquillo gasteiztarra.

Se trata en definitiva en participar, en jugar nuestro partido, en dejarnos por un día las gargantas, las uñas y hasta el alma si fuera necesario para volver a recuperar sensaciones pasadas, en las que la ilusión, la fe y la devoción por el Baskonia inundaban y teñían de azulgrana los asientos de madera del viejo Mendizorroza o los gradas telescópicas del Pabellón Araba.

Nadie pide que nos pongamos una venda para no querer ver el estado actual de este Baskonia, ni nos tapemos los oídos para no escuchar las criticas o los reproches que a diestro y siniestro emiten quienes se muestran más ácidos con la trayectoria de esta entidad.

En parte todos tenemos razones para sentirnos molestos,irritados,tristes y desilusionados con un club que que parece haber perdido el norte, que navega a la deriva y sin rumbo fijo.Eso es así pero en nuestras manos está al menos que en este próximo partido y ojalá que también en los siguientes esa dinámica se  pueda  y se deba cambiar.

Habrá quien diga que es el equipo el que debe levantar al público de sus asientos,el que se gane nuestro aplauso que para eso cobran un buen dinero y eso es tan respetable como cualquier otra opinión. Pero en los momentos más difíciles, más complicados y más complejos son en los que se demuestran la grandeza en esta caso de una afición. 

Si queremos continuar ser parte de algo grande, estar orgullosos de pertenecer a un sentimiento que pueda seguir compitiendo entre los 16 clubes más importantes de Europa del baloncesto actual, no podemos cruzarnos de brazos.

Es hora de ponerse en marcha para que las gradas del Buesa Arena vuelvan a ser el sexto jugador del equipo ya sean con 8.000, 10.000 o 15.000 espectadores.

El partido más importante de la temporada lo jugamos todos. !!Aupa Baskonia!!

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