El Baskonia se impuso en la prórroga a Panathinaikos (82-78), un triunfo que le acerca un poco más Berlín

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Foto:euroleague.net Excelente partido una vez más de Kim Tillie bajo los aros

Por acb.com-Álvaro Paricio

¡Vaya partido! Laboral Kutxa ganó un épico encuentro a Panathinaikos (82-78) y está a un triunfo de alcanzar la Final Four.

El equipo baskonista tuvo que superar las bajas, el enorme talento de Dimitris Diamantidis y ¿por qué no decirlo? sus propios errores, para vencer tras una prórroga. Los triples de Darius Adams (24 puntos) y la enorme aportación de Ioannis Bourousis (14 y nueve rebotes) y Mike James (13+9) fundamentaron el triunfo en una noche que no se olvidará de principio a fin.

Y es que Laboral Kutxa tuvo un inicio extraño. Sin acierto en la zona (1/10 en tiros de dos), el recurso del triple (4/9 en el primer cuarto) le mantuvo durante los primeros minutos frente a un Panathinaikos que, salvo un momento de incertidumbre, se mostró mucho más metido en el partido. Además, Miroslav Raduljica encontró apoyo en Ognjen Kuzmic y entre los dos (11 puntos en el inicio) dieron el control del partido y el marcador a Panathinaikos (16-21).

No es habitual, pero Ioannis Bourousis tuvo un inicio de partido desacertado, tardó 18 minutos en sumar su primera canasta en juego y en ausencia de él tuvieron que ser Darius Adams y Mike James (18 puntos de los 38 que anotó el equipo en la primera parte) quienes impusieran su eléctrico juego en el encuentro y sus puntos mantuviera a Laboral Kutxa en una primera parte de mucha igualdad y constantes cambios en el marcador para acabar la primera parte con una mínima renta (38-36) producto de una canasta final de James.

La segunda parte no pudo tener un mejor inicio y si ya la primera parte evidencio un dispar funcionamiento desde el triple, el arranque de este cuarto constató que, de tres en tres, Laboral Kutxa era mejor. Desde el 6,75 Davis Bertans, Adams y Bourousis abrieron el marcador (47-38).

Fue un punto de inflexión en el encuentro y que podía haberlo roto, pero en momentos de tensión y en grandes partidos siempre salen las estrellas y Panathinaikos no tiene una estrella sino una leyenda en Dimitrs Diamantidis. EL base con lo que es baloncesto (nueve puntos y una asistencia en este cuarto) generó 11 de los 15 puntos de su equipo; con lo que no es baloncesto cortó el ánimo del rival y metió el encuentro allí donde normalmente mejor se manejan los equipos griegos.

Los últimos 10 minutos fueron una sucesión de oportunidades perdidas por Laboral Kutxa para ganar antes de tiempo y no sufrir, pero como quiera que delante estuvo Diamantidis eso no fue posible y se peleó la victoria hasta el último minuto. Mejor dicho, hasta el último segundo, porque ni un triple estratosférico de Adams pudo acabar con al fe de un Diamantidis que forzó la prórroga con un triple a una pierna. El carácter del base mantuvo con vida a Panathinaikos durante 39 minutos y le dio otros cinco de propina con una genialidad al alcance de muy pocos.

Fue un tiempo extra feo y lleno de nervios, pero el poco acierto que hubo cayó del lado baskonista. Como toda la temporada, sus referentes, Bourousis y Adams, aparecieron y esta vez sí, para ganar. Costó mucho, pero también se saboreó mucho.

A modo de reivindicación el Panathinaikos salió dando una imagen mucho más sobria e incidiendo en aquello que mejor hizo en el primer partido: cargar la pintura con penetraciones y/o balones a Raduljica. Frente a ello, Laboral Kutxa buscó su ritmo con triples, pero tras el inicial, no llegaron los demás y se vio por debajo antes de que Bourousis entrara en escena (3-8).

No tuvo un acertado inicio de partido, pero, haciendo de efecto Cid, la entrada del pívot llegó justo con el segundo triple de Adams y en el siguiente ataque Laboral Kutxa, a través de Kim Tillie, empató el partido neutralizando la sensación de descontrol de estos primeros minutos. Con el coloso heleno en pista la defensa se centró en él y liberó el perímetro y a su compañero de zona, mientras que el recambio de Raduljica, Kuzmic, siguió sumando en negativo para Panathinaikos.

Como si toda la anotación girara en torno a su hombre grande, Panathinaikos perdió el control del juego y se salió en pista permitiendo que Davis Bertans, gracias al tercer triple del equipo, se colocara por delante por primera vez en el encuentro (13-12).

Buscando recuperar el sensaciones, Panathinaikos colocó a veteranos como Fotsis y Diamantidis y recuperó a Raduljica. Esos movimientos dieron sentido al ataque y agresividad defensiva y, con un 0-7 de parcial, el equipo griego se volvió a colocar por delante para mayor enfado de un Perasovic que paró el encuentro.

Laboral Kutxa necesitaba cambiar su suerte en el tiro (1/10 en tiros de dos), pero Bourousis completó un cuarto contrario (0/5) y Kuzmic agrandó el parcial con una nueva canasta en la pintura. El triple de Mike James fue un mal menor (16-21).

Como agua de mayo fue la intervención de Bertans en el inicio de segundo cuarto. El letón volvió a ejercer de microondas y cinco puntos suyos dieron continuidad al cierre de James para empatar el partido. Los ajustes en ambos equipos eran constantes. Tiempos muertos y cambios como si fuera balonmano y no baloncesto buscaban un ritmo que encontró James para asociarse a Bertans para machacar el aro de manera obscena y hacer grande un parcial de 10-1 con el que momentáneamente Laboral Kutxa se colocó por delante (23-22) en el inicio del segundo cuarto.

Fue un momento porque en el siguiente ataque Panathinaikos se colocó otra vez liderando el marcador. El toma y daca en el electrónico fue tan constante como la disputa de cada balón. La tensión, además, hacía que el partido tuviera el picante necesario para embellecer el intercambio de golpes entre James Feldeine y Jaka Blazic.

Era un partidazo con dos equipos empleándose a fondo sabedores del enorme valor que tenía la victoria. Era el momento de la segunda unidad en ambos equipos, hombres secundarios que dieran consistencia al encuentro como el propio Feldeine o Marquez Haynes, por los griegos eIlimane Diop en los locales. Mucho menos secundario es el rol de Mike James y otro mate suyo dio continuidad a su gran primera parte para dar otro arreón y volver a ver otro empate en el encuentro (34-34).

Entre los dos bases del equipo baskonista sumaban 16 de los 34 puntos del equipo y ese era el principal soporte vital para contrarrestar el mal día de Bourousis que tardó 18 minutos en sumar su primera canasta en juego. Cuando lo hizo su equipo lo notó y Laboral Kutxa se marchó al descanso con una ligera ventaja (38-36).

Si Mike James era el hombre de los finales de cuarto, Bertans lo fue de los inicio y, tal y como sucediera en el segundo, sus puntos abrieron el tercer cuarto y otro de Adams puso el encuentro en una nueva dimensión con la máxima ventaja del partido a Laboral Kutxa (44-36).

Pudiera ser que las bajas condicionaran el desarrollo del encuentro y que los fallos de Bourousis dieran a la pintura baskonista una sensación de precariedad anotadora, pero el triple era lo que ponía la diferencia en el encuentro y así lo confirmó el tercer triple del cuarto y el primero para, precisamente, el pívot griego.

Con 47-38 el triple era la explicación más cuantitativa y obvia que ofrecía el encuentro. Frente al 8/18 baskonista, Panathinaikos sufría un pobre 2/11 que Diamantidis alivió con un triple que cortó el parcial 9-2 con el que Laboral Kutxa amenazó con romper el partido.

La presencia del capitán griego era la mejor noticia para los visitantes en este tercer cuarto y su influencia en el juego fue creciendo de tal manera que, si en la primera parte apareció someramente, en esta reanudación su impacto se notó en ataque (nueve puntos y una asistencia en este período) y, sobre todo, en defensa.

Djordjevic sonrió con su líder en pista pues la energía que aportó atrás colapsó a Laboral Kutxa dejándole tres minutos sin anotar. El buen momento del tercer cuarto pasó para Laboral Kutxa y volvió a sentir el aliento de su rival muy, pero que muy cerca (50-47).

El equipo baskonista tenía que romper esa dinámica y los tiros libres de Adams sirvieron para que la dinámica adversa se rompiera y el cuarto concluyera dando sentido a su inicio. La renta lograda con los triples iniciales quizá no volvió, pero al menos los tiros libres de final de cuarto le permitió entrar en el último con ventaja (54-51).

Fiel a su cita, Bertans conectó la primera canasta del cuarto y lo hizo, como no, desde más allá de 6,75. Esa canasta trajo la sonrisa al pabellón pero fue un nuevo mate de James lo que le hizo explotar de alegría. Después de tanto sufrimiento y en vísperas de mayores nervios este nuevo arranque de cuarto (5-0) era la vida para los vitorianos.

Alzado como héroe del partido, ni el tiempo muerto de Djordjevic enfrió a un james que convirtió un tapón de Bourousis en un costa a costa para, por primera vez en el encuentro, alcanzar la ventaja de los 10 puntos (61-51).

De un lado felicidad ¿y del otro? Nervios y protestas. Como ya sucedió en el primer encuentro, cuando la ventaja de Laboral Kutxa fue relevante, Panathinaikos perdió la paciencia y en este caso el exceso verbal de Sasha Pavlovic provocó una técnica como reflejo del momento.

Fue el segundo punto de ruptura del encuentro y nuevamente tuvo que ser Diamantidis el que apareciese al rescate de su equipo. Con un triple suyo, Panathinaikos sumó un parcial 7-1 y restauró el encuentro hasta el punto en el que comenzó el último cuarto.

Por suerte para Laboral Kutxa Diamantidis sólo hay uno y ni Feldeine tuvo el tino del base, ni Raduljica su picardía. Con un mal ataque y una mala defensa (técnica al serbio incluida), Panathinaikos volvió a darle vida al conjunto vitoriano (65-58).

Adams la hizo más grande y plena con otro triple pero, como sucedió tantas veces, al equipo le faltó un punto de tranquilidad o acierto para romper el marcador. Tocó sufrir hasta el final y ver como Kuzmic puso a Panathinaikos tres abajo con 44 segundos para el final (70-67).

Quedó un ataque para rematar la faena y ese ataque fue para las manos más calientes: las de Adams. Un jugador incatalogable que se crece con estos momentos y que decidió el solito jugarse un triple de esos más propios de un playground en verano que de un Playoff de Euroliga. El triplazo de Adams pudo ser el mejor final para el partido pero por enésima vez Panathinaikos se levantó y, un triple de Haynes y pérdida de balón baskonista, le dio una vida extra.

Por delante quedaron 14 segundos y tres puntos de ventaja. El escenario donde más disfruta una leyenda como Diamantidis. Dicho y hecho. El base cogió el balón y como Moisés abrió las aguas todos sus compañeros se apartaron para jugarse un aclarado con acabó con un triple a una pierna.

Empate a 73 y ocho segundos para que Laboral Kutxa ganara una vez más un partido que tantas veces ganó y nunca le dejaron rematar. Tan previsible como que el balón griego iría a Diamantidis, fue que el último balón sería para Adams. Así fue y cuando corría directamente por la autopista hacia la canasta, Calathes metió la mano para robarle el balón y la ilusión de la victoria.

Ésta la recobró la afición local con la aparición de Bourousis en la prórroga. Sus tres puntos y una recuperación defensiva fueron el mejor antidepresivo que pudiera combatir el bajón anímico del final de encuentro. Pese a su mal comienzo, el pívot acabó siendo importante y recopilando sus números de siempre…

Eso sí, el protagonismo se lo acabó llevando un Darius Adams que, ahora sí, comenzó a poner poniendo el último clavo en el ataúd griego con un mate y terminó de purgar errores del pasado con dos tiros libres que por fin sellaron la victoria. Se sufrió pero Laboral Kutxa ya tiene el 2-0 a su favor y sueña con la Final Four.

Estadísticas del partido

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