1º partido Final Liga ACB.Real Madrid 90-94 Kirolbet Baskonia (0-1)

Foto:ACB Photo/E. Cobos.Celebración de la victoria baskonista

Por acb.com 

Un inspirado KIROLBET Baskonia ha puesto el 0-1 en el Playoff Final tras derrotar al Real Madrid por 90-94. El equipo alavés abrió brecha en el tercer cuarto y frustró todos los intentos de remontada de su rival.Vildoza (16 puntos) y Poirier (13 pts), máximos anotadores en un triunfo baskonista muy coral.

Un equipo frente a Tavares

Jamás un partido con solo dos puntos le hizo tan feliz. Felipe Reyes viajaba en el tiempo hasta 2005, allá donde Herreros marcó un antes y un después en las retinas, recordando que él fue testigo de la última vez que se vieron ambos equipos en un Playoff Final.

En el otro lado de la cancha, Huertas prefería recordar aquel mágico 2010 baskonista, cuando llevó las riendas del último triunfo vitoriano contra los blancos en un Playoff como antesala de la mágica final contra Barça Lassa. 0-3 al favorito. “Y tengo sensaciones similares ahora”, añadía en la previa.

Ni los 40 segundos iniciales, con 4-0 local, cambió esa confianza en el KIROLBET Baskonia. Vildoza anotaba desde lejos, Poirier adelanteba a los suyos y el tempo se lo quedaba el conjunto visitante, al que solo Tavares encontraba réplica. Qué minutos los del caboverdiano.

Qué Playoff. Qué año. El 75% de acierto que presentó en cuartos y semifinales se quedaba corto comparado con su 4/4 para saludar al partido. Tres rebotes, una asistencia, 13 de valoración en 8 minutos… y barra libre de intimidación para sostener a su equipo (10-9, m.5).

Empero, había más alternativas en el equipo de Vitoria. Timma metía todo lo que llegaba desde el exterior, Diop mostraba su versión más aguerrida y Huertas daba mordiscos sin preguntar.

El último, en forma de triple, permitió que los baskonistas finalizaran el primer cuarto con un resultado más pequeño (17-19) que las sensaciones mostradas. El primer golpe lo habían dado ellos. El último también llevaría su firma.

Firmar ACB Photo/E. Cobos.Rodrigue Beaubois lanza desde el perímetro

La alarma era el aviso

La alarma en el Real Madrid no era caer por dos puntos. Ni siquiera ver al impulsivo Doncic desquiciado (-4 en el primer cuarto, con 0/4 en el tiro). sino más bien jugar al compás baskonista. Su ritmo, su propuesta, su pizarra. Gélido en la primera mitad, destellos intermitentes y siempre a remolque de un conjunto más regular y constante en este arranque de Playoff Final.

El 1/10 triplista de los locales dolía más en el Wizink viendo a Timma anotar con tanta facilidad desde el 6,75. Si además Poirier hacía estragos en la pintura rival y Janning culminaba el 0-6 de parcial, encender la alarma era ya una necesidad (24-31, m.17).

Apareció Carroll, siempre él, con un triple que dio paso a una fase de poco ritmo, con más tiros libres que juego, que acabó beneficiando al Real Madrid, que picotazo a picotazo iba bajando su desventaja.

El tiro de Jaycee, los primeros puntos de Ayón y Campazzo, el aviso de Reyes y el primer guiño claro de Luka Doncic, que paraba el tiempo en su penetración. Rectificado en el aire, cambio de mano, canastón con la izquierda y partido empatado (39-39) al descanso.

Un 10-4 sin alardes, en un par de minutos, para aterrar más que nunca a su rival. Si en 20 minutos grises se había agarrado así al partido, su despertar podía ser devastador. Por si las moscas, los baskonistas escondieron el despertador. Su verdadera alarma sería el 0-1.

Beaubois proclama anarquía

El frío de los dos primeros cuartos pasó a mejor vida nada más comenzar el tercero. El calor era Voigtmann, que retaba a Tavares a salir fuera a defenderle. “Si me dejas espacio, anotaré de tres. Si vienes, penetraré”. El abecé del interior con tiro. Y qué tiro.

Dos lanzamientos exteriores del alemán obligaban al Real Madrid a esmerarse cuando volvió a verse 6 abajo (43-49, m.23).

No se ponía nervioso el campeón de Europa, otra vez capaz de cambiar todo un escenario en cuestión de minutos, en cuestión de segundos.

Un cross-over de Doncic como si su defensor hubiera sido Russell en Utah ’98, dos tiros libres del propio esloveno y un triple de Causeur para verse, en el ecuador del periodo, por fin por delante (50-49). Y por poco tiempo, por más que Tavares sacara músculo tras su 2+1 y volviera a encadenar varias acciones de puro líder (56-55, m.27).

El encuentro, ahora sí, sentía calor. Nadie más cómodo que Rodrigue Beaubois con el nuevo escenario. Nació en Pointe-à-Pitre, allá por Guadalupe, donde el Caribe es más Caribe. Tierra de cacao, azúcar, café y bananas.

Tierra orgullosa de ex futbolista Thuram, de Laura Flessel-Colovic y Patricia Girard, heróinas con medalla olímpica, y de un Beaubois capaz de reinar en repúblicas o de convertir el orden en la más locada anarquía. Hoy tocaba lo segundo.

Un triple, una de dos. Cinco puntos seguidos que se convirtieron en siete, tras una penetración imposible, con cambio de mano, de las que se aprecian mejor a cámara lenta. Y de los siete a los nueve, tras un contraataque letal para convencer por fin al Real Madrid de que este partido olía a Baskonia desde el primer minuto.

Si hubo alguna duda, el triple de Janning desde 8 metros y sobre la bocina, sonaba a pura certeza: 59-67. Beaubois acababa de romper el partido liderando ese 2-12. O, al menos, eso parecía entonces. 

Firmar ACB Photo/E. Cobos.Vildoza asiste a Poirier

Vildoza se atreve a soñar

Con el orgullo herido por los 28 puntos recibidos, el campeón de la regular tiró de amor propio para saludar al último cuarto con 5 puntos en menos de un minuto, un parcial devuelto por Poirier y Shengelia en el mismo lapso de tiempo. Del 5-0 al 0-5… y de ahí al 7-0, con Llull poniendo de pie el pabellón blanco con un triple en carrera (70-72,m.34).

El choque entró en una fase preciosa, un intercambio sin piedad, donde los méritos eclipsaban los fallos y los héroes hacían mucho más ruido que los desaparecidos en combate.

Jaycee se ponía la capa con canastas de todos los colores -20 puntos y 5 triples- y Vildoza, con la templaza de un veterano (16 puntos y 8/8 en tiros libres en 18 minutos) mantenía con vida a los suyos con grandeza.

No obstante, en mitad de la catarsis Carroll, un triple de Taylor adelantó -por última vez- a un Real Madrid que por primera vez se sintió capaz de llevarse el encuentro.

81-79 a falta de tres minutos, con dos tiros libres para Fernández. 17-7 de parcial en un abrir y cerrar de ojos. El rival con dudas. Y, sin embargo, el último momento de alegría blanca, que desde que Rudy falló el primero de sus tiros libres se quedó sin ideas hasta el bocinazo final.

Dos faltas infantiles de Ayón y su precio pagado en puntos. Shengelia dando un paso al frente que sus compañeros anhelaban, un par de tiros libres fallados por el propio Ayón y nuevamente Tornike al rescate, robándole un rebote ofensivo a tres rivales para poner el +4 a falta de 24 segundos.

Cuando, a continuación, Thompkins erró su tiro, el banquillo baskonista ya celebraba el 0-1, que tardó en cumplirse por dos triples imponentes de Llull y Campazzo. Con 90-92 y 4 segundos por disputarse, llegaron demasiado tarde, como demostró Beaubois culminando desde la personal la revolución que él mismo había iniciado.

Era un 90-94. Era un primer golpe en la mesa en la serie, rompiendo la racha de 16 triunfos seguidos de aquel que, simplemente, ya no tiene factor cancha.

Era reivindicación propia frente a un Real Madrid que prefiere pensar que el año pasado empezó ganando y acabó sin título. Y era, por encima de todo, un alimento más a aquella sensación de Huertas, mitad deseo, mitad recuerdo, de que todas las gestas ligueras llegaron en forma de 0-3, como si así se saboreara más. Vitoria sueña.

Estadísticas del partido

Vídeo resumen

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